julio 13, 2009

¿QUIÉN FUE MARÍA MAGDALENA?

Ensayo escrito por Gabriela Velis
San Salvador, 21 de marzo de 2006

Lo que ella hizo por el mundo
no puede ser calculado...


¡Mirad el poder divino que fue encendido
en ella por el poder de Dios!
[1]

‘Abdu’l-Bahá[2]

La figura de María Magdalena ha generado a través de la historia mucha polémica sobre su vida, su aporte a la cristiandad y en especial, sobre su relación con Jesucristo.

Para comprender la verdadera estación de María Magdalena y el inmenso amor que sentía hacia Jesucristo, es necesario partir de un paradigma diferente, liberado de estereotipos heredados por la imitación ciega de las generaciones que nos precedieron y de las suposiciones y especulaciones generadas por una época que se caracteriza por la “omnipresencia del sexo” en todas las relaciones, como Shoghi Effendi[3] expresó: “entre los muchos otros males que afligen a la sociedad en este punto más bajo espiritualmente de la historia, está la cuestión de la inmoralidad y el énfasis exagerado en el sexo...”[4]

Ya que el tema de esta investigación es de índole histórico, debe valerse de su propio método, ya que no puede ser verificado, ni sujeto a experimentación, características propias del método científico clásico; por tanto se desarrolla a través del método racional. El elemento del método que ha sido principalmente utilizado a lo largo del ensayo es el argumento de autoridad, que consiste en admitir una verdad con base en el valor moral o intelectual de quien lo propone. Este elemento es común en asuntos de fe. En este caso, se acepta para el estudio el valor moral o intelectual de los autores de los escritos sagrados del Cristianismo, Islám y de la Fe Bahá’í.

Sin embargo, lo que no tiene un significado evidente, puede ser causa de discordia, porque los escritos sagrados se encuentran llenos de alegorías que requieren una interpretación no literal. Por tanto para que el resultado sea completo, junto al argumento de autoridad debe utilizarse otro elemento del método racional: el razonamiento, con el cual está dotada toda persona. ‘Abdu’l-Bahá manifestó:

Considerad lo que distingue al ser humano de entre todos los seres creados y hace de él una criatura diferente. ¿No es su poder de razonar, su inteligencia? ¿No debe hacer uso de ellos para el estudio de la religión? Yo os digo: pesad cuidadosamente en la balanza de la razón y de la ciencia todo lo que os sea presentado como religión. ¡Si pasa esta prueba, aceptadla, pues es la verdad! ¡Si, por el contrario, no se ajusta a ella, rechazadla, pues es ignorancia!

¡Observad a vuestro alrededor y ved cómo el mundo de hoy está sumergido en la superstición y en las formas externas!
[5]

Por tanto, es imprescindible tener una visión objetiva, liberada tanto de prejuicios supersticiosos como de las fantasías contemporáneas.

Hablar de María Magdalena, nos lleva de manera inevitable, a relacionar su figura con la de Jesucristo Mismo, y a examinar algunos detalles relacionados con Su verdadera Naturaleza.

* ¿Quién es María Magdalena para los bahá’ís?

María fue una mujer originaria de Magdala, a quien Dios distinguió con la bendición especial de acompañar a Jesucristo en su Ministerio y que estaría destinada a realizar una gran misión vinculada a Su Fe. En la tradición religiosa se ha otorgado a María de Magdala distintas posiciones desde la de ser considerada como una cortesana hasta el discípulo más amado de Jesús y por tanto, verdadera autora del Evangelio que se atribuye a Juan.

Tal como se expresó anteriormente, ya que en este punto de la historia es imposible verificar científicamente algunos de los hechos atribuidos tanto a Jesucristo como a María Magdalena, por tanto el presente ensayo se centra en los escritos sagrados autorizados, que en la Revelación Bahá’í, se aceptan como investidos con autoridad divina, al considerar a los Mensajeros de Dios, quienes son fundadores de las principales religiones, como “portavoces de Dios Mismo” e Intermediarios entre Dios y la humanidad.

Se debe tener en cuenta que este artículo se basa en los textos bahá’ís disponibles en inglés y español; la mayoría de Tablas reveladas por Bahá’u’lláh[6] y los escritos y charlas de ‘Abdu’l-Bahá (que junto al resto de escritos autorizados de la Fe Bahá’í compilados y revisados hasta 1983 llegaban a 60,000 documentos) aún no han sido traducidas del persa o árabe, idiomas originales en que fueron reveladas.

En las escrituras que se encuentran ya traducidas, existe gran cantidad de referencias sobre María Magdalena, de las cuales se citan algunas en el presente artículo.

Entre ellas encontramos que es descrita por ‘Abdu’l-Bahá como “una campesina y una sierva de Dios” en ningún momento la identifica como una prostituta, estigma que la Iglesia le atribuyó en algún momento de la historia religiosa. En la Biblia es mencionada como “María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios” y menciona que Jesús “iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el Reino de Dios” acompañado por los doce apóstoles y “algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y enfermedades” y que “le servían de sus bienes”. Entre estas mujeres se encontraba la ilustre María Magdalena.[7]

Vale la pena hacer un paréntesis para comprender a que se refieren las Sagradas Escrituras por términos como “demonios” y similares.

En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente con fecha 02/11/1938 encontramos:

“En cuanto a su pregunta referida a la condición de aquella gente descrita en el Evangelio como poseída por demonios; esto debería interpretarse figuradamente: el demonio o satán es un símbolo del mal y de las fuerzas oscuras que ceden ante la tentación.”[8]

También existe guía de la Casa Universal de Justicia[9] al respecto en una carta con fecha 13 de febrero de 1974, a un creyente individual:

“Responded a los que puedan preguntarte sobre la posición de tu religión en cuanto al tema de demonios, puedes decir sin vacilar que el concepto de satanás o el diablo como un ser en oposición a Dios es rechazado por las enseñanzas bahá’ís pero que la palabra la entienden los bahá’ís como las provocaciones del ego y el deseo y el lado oscuro de la naturaleza humana.”[10]

Esta visión nos hace retomar la historia religiosa desligada de la superstición.

Al contemplar la historia bíblica es evidente que en ningún momento relaciona a María Magdalena con la mujer descubierta en adulterio, a quien Jesús dirigió las siguientes palabras:

“Ni yo te condeno; vete y no peques más”.[11]

Podemos notar que a lo largo del relato del capítulo 8 del evangelio de Juan, en ningún sitio se refiere a María Magdalena como la protagonista del mismo. Tampoco menciona que la mujer adúltera se haya agregado al grupo de sus seguidores, sino que Jesús le dice “Vete”.

El Evangelio también menciona otro relato, el de una “mujer... que era pecadora”[12] que se ha relacionado con María Magdalena. En el evangelio dice que estando Jesús comiendo en casa de Simón, el fariseo, entró una mujer y roció Sus benditos pies con un caro perfume y sus propias lágrimas y los enjugó con sus propios cabellos; de la cual no menciona el nombre en ningún momento, y se refiere a ella como “una mujer de la ciudad”[13]. Los relatos narrados tuvieron lugar mientras Jesús se encontraba en Naín, ya que como preámbulo de la narración de dicho acontecimiento se lee: “Aconteció después que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos y una gran multitud.”[14] Por tanto la mujer era de Naín, no de Magdala, ciudad de la cual provenía María Magdalena y a la cual debe su nombre.

En los escritos bahá’ís se encuentran expresiones de alabanza y exaltación de la posición que ocupa María Magdalena en la Dispensación cristiana. En especial ‘Abdu’l-Bahá se refiere a ella como “una auténtica leona” y “heroína”.

También el maestro le dedica las siguientes palabras:

“Toda mujer que llega a ser la sierva de Dios supera en gloria a las emperatrices del mundo, pues se halla en relación con Dios, y su soberanía es sempiterna, en tanto que un puñado de polvo borrará el nombre y la fama de aquellas emperatrices. En otras palabras, tan pronto como descienden a la tumba quedan reducidas a la nada. Las siervas del Reino de Dios, en cambio, gozan de soberanía eterna, la cual no es afectada por el transcurso de las edades y generaciones.

Considera cuántas emperatrices, desde el tiempo de Cristo, han venido y se han ido. Cada una de ellas fue la gobernante de un país, mas ahora todo rastro y nombre de ellas se han perdido, mientras que María Magdalena, quien tan sólo era una campesina y una sierva de Dios, aún resplandece desde el horizonte de eterna gloria.”
[15]

“Muchas reinas han gobernado a quienes se les recuerda por sus fechas en la historia, y no se sabe más de ellas. Pero María la Magdalena es más grande que todas esas...”[16]

* ¿Estuvo casado Cristo con María Magdalena?

El asunto del estado civil de Jesús ha sido objeto de especulaciones, y de manera especial la vinculación con María Magdalena. Este asunto es imposible de verificar científicamente, sin embargo los escritos bahá’ís niegan de manera categórica la posibilidad de que Jesucristo se haya desposado.

En la Tabla dirigida a Napoleón III, Bahá’u’lláh se expresa sobre Jesucristo de la siguiente manera:

“Aquel que no se desposó (Jesús) no encontró lugar donde morar o reclinar Su cabeza, por causa de lo que las manos de los traidores habían hecho. Su santidad no consiste en aquello que creéis o imagináis, sino más bien en lo que Nosotros poseemos. Inquirid, para que podáis comprender Su posición, que ha sido exaltada por encima de las imaginaciones de todos los que moran sobre la Tierra. Bienaventurados son quienes lo perciben.”[17]

Esta cita nos asegura que Jesús nunca se desposó y que la afirmación de su matrimonio con María Magdalena carece de autoridad, ya que Bahá’u’lláh se refiere a Jesús como “Aquel que no se desposó”; sin embargo es bastante claro que su elevada estación no radica en su celibato, sino que está exaltada por encima de las circunstancias que rodearan su vida terrenal.

‘Abdu’l-Bahá aclaró este punto en el libro Contestación a unas preguntas, cuando se refirió a que la grandeza de Cristo provenía de sus perfecciones y no de su nacimiento virginal:

“Lo que confiere honor y grandeza es el esplendor y munificencia de las perfecciones divinas [...] resulta evidente que la santa realidad, es decir, la verdadera existencia de todo gran hombre, proviene de Dios y debe su existencia al hálito del Espíritu Santo.

[...] las almas santas y de las Divinas Manifestaciones proviene de sus virtudes, munificencia y gloria celestiales, y de ninguna otra cosa.”
[18]

Es inevitable referirnos en este punto a la vida monástica que el clero cristiano impuso sobre sus representantes, justificando que imitaban el ejemplo dejado por Cristo.

Bahá’u’lláh se refiere a la vida monástica con los términos más enérgicos, en la misma Tabla dirigida a Napoleón III:

“¡Oh concurso de monjes! No os recluyáis en iglesias y claustros. Salid con Mi permiso, y ocupaos en aquello que beneficie a vuestras almas y a las almas de los hombres. ... Contraed matrimonio, para que después de vosotros alguno ocupe vuestro lugar. Os hemos prohibido cometer actos de deslealtad, y no aquello que ha de expresar fidelidad. ¿Os habéis aferrado a las normas fijadas por vosotros mismos, y dejáis de lado las normas de Dios? Temed a Dios y no seáis de los necios. Si no fuese por el hombre, ¿quién haría mención de Mí en Mi tierra, y cómo podrían haber sido revelados Mis atributos y Mi nombre? Ponderad, y no seáis de aquellos que están velados y profundamente dormidos.”

También en el Corán, investido de autoridad como escritura sagrada revelada, encontramos:

“A Jesús, Hijo de María, entregamos el Evangelio, y pusimos en los corazones de aquellos que le siguieron bondad y compasión; pero la vida monástica la inventaron ellos mismos. El deseo sólo de agradar a Dios es lo que les prescribimos, y esto no lo observaron como debía haber sido observado.”

JE Esslemont aporta el siguiente comentario, en su libro Bahá’u’lláh y la Nueva Era:

“Cualquier justificación que haya habido para la vida monástica en tiempos antiguos y circunstancias pasadas, Bahá'u'lláh declara que esta justificación ya no existe; y, ciertamente, es evidente que el privar a una población de un gran número de miembros piadosos y temerosos de Dios de su asociación con sus semejantes y de los deberes y responsabilidades de la paternidad, tiene que resultar en el empobrecimiento espiritual de la raza.”

* ¿Qué importancia tiene María Magdalena para el cristianismo?

Entonces, habiendo sido María Magdalena una campesina sin “...nombre, ni fama ni importancia”[19] ¿qué fue lo que ella hizo, que le mereciera el encomio y enaltecimiento del cual ha sido objeto en la Revelación Bahá’í? Sobre el acto que ella llevó a cabo ‘Abdu’l-Bahá se refiere así: “lo que ella hizo por el mundo no puede ser calculado.”[20] Y debido al cual “...su vela está, en la asamblea del mundo, iluminada hasta la eternidad.”[21]

Para comprender cabalmente la magnitud de dicha acción es necesario como introducción, explicar con las palabras de ‘Abdu’l-Bahá el significado que tiene la resurrección de Cristo:

“La resurrección de las Manifestaciones Divinas no es la del cuerpo. Todos sus estados, sus condiciones, sus actos, cuanto han establecido, sus enseñanzas, sus expresiones, sus parábolas y sus instrucciones, poseen un significado espiritual y divino que no está relacionado con las cosas materiales. Por ejemplo, en el caso de la venida de Cristo del cielo, en muchas partes de los evangelios se dice claramente que el Hijo del Hombre vino del cielo, que está en el cielo y que irá al cielo. Así, el capítulo 6, versículo 38 del evangelio de Juan, dice: "porque he descendido del cielo"; y también en el versículo 42 encontramos: "Y decían: '¿No es este Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?'" También se dice en el evangelio de Juan, capítulo 3, versículo 13: "Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre, que está en el cielo".

Observa que dice: "El Hijo del Hombre está en el cielo" siendo así que en ese momento Cristo estaba en la tierra. Fíjate también que dice que Cristo vino del cielo, aunque provenía de la matriz de María, de cuyo cuerpo nació. Es claro, entonces, que cuando afirma que el Hijo del hombre ha venido del cielo, tal expresión no tiene un significado exterior sino un significado interior. Se trata de un hecho espiritual, no de un hecho material. El significado es que aunque Cristo aparentemente nació de la matriz de María, en realidad vino del cielo, del centro del Sol de la Realidad, del Mundo Divino y del Reino Espiritual. Puesto que es evidente que Cristo vino del cielo espiritual del Reino Divino, su desaparición bajo la tierra durante tres días no es un hecho exterior, sino que debe tener una significación oculta. Del mismo modo, su resurrección de las entrañas de la tierra es también simbólica, un hecho espiritual y divino, y no material. Igualmente, la ascensión al cielo es una ascensión espiritual y no material.

Aparte de estas consideraciones, ha quedado probado por la ciencia que el cielo visible es una extensión ilimitada, vacua y vacía, donde se mueven planetas y estrellas innumerables.

Por ello, decimos que el significado de la resurrección de Cristo es el siguiente: los discípulos quedaron perturbados y agitados después del martirio de Cristo. La Realidad de Cristo, representada por sus enseñanzas, su munificencia, sus perfecciones y su poder espiritual, quedó oculta y velada por dos o tres días después de su martirio, tiempo durante el cual no resplandeció ni se manifestó. No, más bien se hallaba perdida. Los creyentes eran pocos en número y estaban sobrecogidos y agitados. La Causa de Cristo era como un cuerpo sin vida. Y cuando, pasados tres días, los discípulos volvieron a sentirse seguros y firmes, comenzaron a servir a la Causa de Cristo, resolvieron difundir las enseñanzas divinas, poniendo en práctica sus consejos y levantándose para servirle. Fue entonces cuando la Realidad de Cristo se volvió resplandeciente y se manifestó su munificencia. Su religión cobró vida; sus enseñanzas y admoniciones se hicieron evidentes y visibles. En otras palabras, la Causa de Cristo permaneció entonces como un cuerpo sin vida, hasta que la vida y la gracia del Espíritu Santo la envolvieron.

Tal es el significado de la resurrección de Cristo. Esa sí fue una resurrección verdadera. Como el clero no ha entendido el significado de los evangelios, ni comprendido sus símbolos, se ha dicho que la religión está en contradicción con la ciencia, y que la ciencia se opone a la religión. Es el caso de la ascensión de Cristo al cielo visible en un cuerpo elemental, algo que es contrario a la ciencia matemática. Mas cuando la verdad del tema se aclara y el símbolo recibe su explicación, la ciencia no lo contradice en modo alguno, sino que, al contrario, tanto la ciencia como la inteligencia lo confirman.”[22]


De esta manera, al leer la narración de los Evangelios queda claro que fue gracias a María Magdalena, la fiduciaria de la Fe de Cristo, quien transmitió a los demás discípulos la certeza de que Él seguía con ellos espiritualmente y que su realidad no había muerto, “fue ella cuyo amor fortaleció a los discípulos cuando desfallecía su fe”.[23] Ella se levantó en medio de los seguidores de Cristo, en una comunidad que tradicionalmente consideraba inferior a la mujer hasta el punto de negarle la entrada a los servicios religiosos (la sinagoga), y sin embargo ella esparció las fragancias del cristianismo por medio del “... poder divino que el poder de Dios prendió en ella!”[24]

‘Abdu’l-Bahá relata este acontecimiento con las siguientes palabras:

Todos estaban sacudidos salvo María Magdalena. Era una auténtica leona. Reunió a los demás y les dijo, “¿Por qué están de duelo? ¿Acaso Cristo no predijo su crucifixión? Alzaos, y tened certeza. No han matado más que el cuerpo; la realidad no puede morir jamás, puesto que es supremo, eterno, la palabra de Dios, el hijo de Dios. ¿Entonces por qué estáis agitados?” Así fue que esta heroína fue la causante del restablecimiento de la fe de los apóstoles.

Mi esperanza es que cada uno de vosotros se vuelva como María Magdalena – pues esta mujer era superior a todos los hombres de su época y su realidad brilla por siempre desde el horizonte de Cristo.
[25]

Juliet Thompson, distinguida sierva del Maestro ‘Abdu’l-Bahá, escribió el libro I, Mary Magdelene, en el que compara su ardiente amor y sumisión a la voluntad de su Bienamado, con el que María Magdalena sentía por Jesucristo. Lo narra en su diario de la siguiente manera:

Juliet dijo que ella usó, en su historia sobre María Magdalena (a quien, como Abdu’l-Bahá remarcó en su diario, ella se le parecía incluso físicamente) muchas cosas que ella aprendió del Maestro Mismo.[26]

El siguiente pasaje pertenece al diario de Juliet, en el que expresa “su intenso amor”, su “ser encendido con el fuego del amor” de su Señor, “y la penetración del Espíritu de Verdad” en sus “miembros, nervios, venas, arterias, huesos, sangre y piel”, como que hubiera “tomado las riendas del poder” de sus manos y la moviera “a su voluntad”[27]:

“Una vez durante esta entrevista, como en dos ocasiones anteriores, me había mirado profundamente a los ojos por largo, largo rato, Su rostro inescrutable.

Había dicho que yo sufría. Yo lo reconocía. Nunca antes había estado tan consciente de que mi cuerpo era una prisión oscura. Mi alma Lo ansiaba, y golpeaba los barrotes. Estaba allí sentado, rebosante de Amor Divino, más tierno de lo que se puede comprender—más allá de lo que se puede expresar en idioma humano—el Centro, el Foco de ese Amor que tiene dentro de su alcance todos los mundos. Y yo, un átomo a Sus pies, el inmerecido depositario de tanto Amor, era totalmente incapaz de devolverlo (¡la palabra “devolver” es sacrilegio!), pero ni siquiera podía darme cuenta de Aquello por lo cual mi pobre corazón se rompía de gratitud. ¡Ay! ¡Si pudiera tener suficiente gratitud!, clamaba mi alma.

Estar ciega en Presencia del Sol; esto no es lo que quiero decir. Ser un mendigo ciego, amando a tan munífico Rey a quien le debo la vida, el amor, todo—a quien le debo hasta este ardiente amor por Él—esto es acercarse. En ninguna parte encontraré un regalo para Él, Aquel a Quien mi corazón añoraba, para expandir su vital líquido mismo—¡en ningún lado podré encontrar un regalo para Él que Él mismo no me haya dado antes!”

“Piensa a menudo en mí”, dijo, “Piensa a menudo en lo que te he dicho. Aprecia estos momentos. ¡Piensa! Si vivieras en la época de Cristo, si tú fueras María Magdalena a Sus pies”[28]


Existe otro extraordinario acto de heroísmo que los escritos bahá’ís atribuyen a María Magdalena, narrado por ‘Abdu’l-Bahá, y que se encuentra documentado por el Sr. Balyuzi, destacado historiador bahá’í:

Esa noche después de la cena, en la sala de estar del 97 de la calle Cadogan Gardens, Él hablaba de Cristo y Su advenimiento, de los primeros cristianos y en particular de María Magdalena. María, dijo, se encaminó a Roma, buscó al Emperador e intercedió por los judíos a quienes perseguía Poncio Pilatos por haberlo engañado para condenar a muerte a Jesús. Los cristianos, le dijo María al Emperador, no deseaban venganza. Le suplicó que mandara orden a Pilatos de cesar la persecución de los judíos, y el Emperador cumplió sus deseos.[29]

En una tabla dirigida a una de las creyentes, ‘Abdu´l-Bahá se refiere al mismo acontecimiento protagonizado por la intrépida María Magdalena en la ciudad de Roma:

¡Oh tú, amada sierva de Dios. Ésta es la hora, éste es el momento en el cual, como María Magdalena (quien desató su lengua en la gran ciudad de Roma), tú puedes alzarte e involucrarte en la enseñanza del advenimiento del Reino de Dios y esparcir a los que escuchan en lo ancho y largo de la tierra, las buena nuevas del Reino de la Eternidad![30]

* “La posición atribuida a María Magdalena por la tradición religiosa: ¿Una historia de conspiración?”

Podemos concluir, que la posición de María Magdalena no ha sido debidamente reconocida a través de la historia religiosa; posición que la evidencia demuestra de manera contundente, como canal de guía a través del cual tuvo lugar la Resurrección de la Realidad de Cristo.

El siguiente capítulo del libro “El avance de la Mujer” de Janet y Peter Khan hace un análisis del papel concedido a las mujeres por el Mismo Jesucristo durante Su Ministerio y el que más tarde le fue atribuido por la supremacía masculina en la historia religiosa:

“Uno de los elementos cardinales de las creencias bahá’ís es que a lo largo de la historia las Manifestaciones de Dios han venido intermitentemente, y que cada una ha revelado enseñanzas divinas que incluyen una reiteración de los principios espirituales eternos y una aplicación de dichos principios a las necesidades y oportunidades del medio social en el que vive la Manifestación.

Todas las Manifestaciones han enseñado que no hay distinción espiritual entre el hombre y la mujer. ‘Abdu’l-Bahá explica:

[…] “Las mujeres cuentan como idénticas a los hombres. Dios ha creado a la humanidad a Su propia imagen, y según Su propia semejanza. Esto es, el hombre y la mujer son por igual reveladores de Sus nombres y atributos; desde el punto de vista espiritual no hay diferencia entre ellos. Quienquiera que se acerca más a Dios, tal persona es la más favorecida, sea hombre o mujer.”

Una consecuencia de la perspectiva bahá’í en torno a las religiones reveladas es la creencia en que, si fuera posible tener acceso a un registro auténtico de los Mensajes de las manifestaciones que vivieron hace miles de años, se encontraría evidencias históricas que apoyan este punto de vista. Tal evidencia se encuentra tanto en la Biblia como en el Corán. En el libro de Génesis leemos “Dios creó al hombre a su propia imagen […]; hombre y mujer los creó” (Gén. 1:27), afirmando así que el hombre y la mujer poseen naturalezas espirituales idénticas. El Nuevo Testamento contiene numerosos ejemplos de igualdad espiritual, tal como lo expresa la actitud de Jesucristo hacia la Mujer. La inclusión de hombres y mujeres en las parábolas, la curación de hombres y mujeres, y papel crucial asignado a María Magdalena no son sino ejemplos de esta perspectiva. Por otra parte, es mucha la luz que cabe obtenerse a partir de Juan 4, cuyos versículos narran el encuentro con la mujer de Samaria, a quien Jesús trata con una cortesía y respeto que aturden a los discípulos. Convertida a la nueva religión, ella pasa a ser su anunciadora ante los samaritanos de la ciudad de Sicar. En el Nuevo Testamento la condición espiritual de la mujer se describe con las siguientes palabras: “No hay judío ni griego, no hay esclavos ni hombre libre, no hay hombre ni mujer; pues todos sois uno en Cristo Jesús” (Gál. 3:28)...

La actitud demostrada en los Evangelios y en el Corán difieren significativamente de la perspectiva adoptada en el cristianismo y en el Islám por numerosas autoridades religiosas que dictaron las leyes que iban a regir la conducta de y hacia la mujer. De continuo las jerarquías de ambas religiones colocaron a la mujer en un puesto inferior que no se compadecía con las declaraciones autorizadas de Sus Fundadores. Incluso en ocasiones se ha llegado al extremo de negar la igualdad espiritual del hombre y la mujer.

Antes de examinar este proceso en detalle, merece la pena indagar cómo pudo haber ocurrido tal desviación respecto de los principios establecidos en las declaraciones de Cristo y Muhammad. En esencia, se consintió que las actitudes discriminatorias existentes en otros tiempos volvieran a brotar y adquirir carta de naturaleza hasta relegar a la mujer a un puesto incluso inferior a aquel del que quisieron rescatarla los Fundadores de dichas religiones.

Las enseñanzas bahá’ís proporcionan claves acerca de las razones que explican el fracaso de las comunidades religiosas en la preservación de su pureza prístina. Así, la falta de una fuente universalmente aceptada de interpretación de las palabras del Fundador abocó a que algunos términos cruciales se entendiesen en una variedad de formas, dando lugar con ello, en ciertos casos, a interpretaciones sumamente discriminatorias. Hubo sin duda otras razones: la atribución de una autoridad sin garantías a los puntos de vista expresados por dirigentes religiosos carismáticos, quienes a menudo estaban influidos inadvertidamente por la cultura discriminatoria en la que nacieron, y cuyas palabras gozaron de una autoridad igual a la del Fundador; la inclusión en el canon sagrado de tradiciones orales, muchas de las cuales poseían una validez y precisión cuestionables, y que llegaron a disfrutar de un predicamento equivalente al del Texto sagrado; las generalizaciones injustificadas realizadas a partir de actuaciones específicas del Fundador en situaciones concretas cuyos detalles, por lo demás, se ignoran en su totalidad; las componendas realizadas en la presentación de las nuevas enseñanzas a fin de dar acomodo a puntos de vista culturales sobre la inferioridad del mujer, y motivadas por el deseo de edulcorar la religión al gusto de las masas y de esta forma incrementar el número de conversos; y los intereses creados de una jerarquía exclusivamente varonil interesada en preservar sus puestos, privilegios y prerrogativas mediante la eliminación de la mujer. El resultado final condujo a que en gran parte de las tierras cristianas e islámicas la mujer ocupase un puesto inferior al originalmente asignado...

La actitud cristiana hacia la mujer se vio fuertemente influida por las epístolas dirigidas a las primeras Iglesias, muchas de las cuales son paulinas o de atribución paulina. Si bien los consejos y las admoniciones que figuran en dichas epístolas admiten una interpretación contextualizable en un tiempo y circunstancias particulares, su inclusión en el Nuevo Testamento llevó a que se le concediera una aplicabilidad general mucho mayor. Entre las declaraciones que encontramos figuran: “la cabeza de la mujer es su marido” (1Cor. 11:3); “cualquier mujer que reza o profetiza con la cabeza descubierta deshonra su cabeza” (1Cor. 11:5); “las mujeres, guarden silencio en las iglesias. Pues no se les permite hablar, sino que deberían subordinarse, tal como dice la ley. Si hay algo que deseen conocer, que pregunten a sus maridos en casa. Pues es vergonzoso que la mujer hable en la iglesia.” (1Cor. 14:34-35). Declaraciones como éstas carecen de base en las palabras de Jesucristo y contrastan llamativamente con la actitud que mantuvo hacia la mujer durante Su ministerio.

Un elemento particularmente significativo del punto de vista paulino sobre la mujer aparece en el siguiente pasaje:

“Dejad que la mujer aprenda en silencio con toda sumisión. No permito que ninguna mujer enseñe o ejerza autoridad sobre el hombre; debe guardar silencio. Pues Adán se formó primero, y luego Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer fue engañada y se convirtió en transgresora. (1 Tim. 2:11-14)

En este pasaje se encuentra el resurgimiento del punto de vista precristiano sobre la mujer como fuente de mal y tentación. Sobre esta base iba a descansar el punto de vista cristiano que vio a la mujer como responsable del pecado original. Tal como se declara en otra epístola: “La serpiente engañó a Eva con su astucia” (2 Cor. 11:3). Esta interpretación literal de Génesis 3:1-7 queda reforzada con la declaración de San Agustín, quien en el siglo quinto después de Cristo, y siguiendo a Pablo en su afirmación de que la serpiente, oficiando por encargo del ángel caído, había provocado la perdición del varón, afirmó en su obra La ciudad de Dios: “Intentó llevar su engaño a la mujer, asaltando la parte más débil de la alianza humana, para de esa forma gradualmente hacerse con el todo, suponiendo que el hombre no le prestaría fácilmente oído o que no caería en el engaño, pero que bien podría ceder ante el error de la mujer.” La doctrina cristiana del pecado original quedaba asociada de esta forma con la trasgresión inducida por la debilidad de Eva y por la tentación que le tendió a Adán.

Desde la perspectiva bahá’í esta interpretación del Génesis resulta bastante incorrecta. ‘Abdu’l-Bahá resume en una charla el relato que ofrece el Génesis sobre Adán y Eva:

Si tomamos esta historia en su sentido aparente, de acuerdo con la interpretación del vulgo, resulta por cierto extraordinaria. La inteligencia no puede aceptarla, afirmarla o imaginarla; pues tales disposiciones, semejantes detalles y reproches distan de ser los de un hombre inteligente, no se diga ya de la Divinidad.”

‘Abdu’l-Bahá aclara que “esta historia de Adán y Eva, quienes comieron del árbol y fueron expulsados del Paraíso, ha de considerarse simplemente como un símbolo”, y a continuación ofrece una interpretación simbólica sumamente apartada de la usual en la teología cristiana. ‘Abdu’l-Bahá rechaza la doctrina del pecado original como algo “muy distante de la justicia de Dios” y afirma que tal idea “excede cualquier ley normal y no puede aceptarse por ninguna persona inteligente.”

[…] debe hacerse mención de Santo Tomás de Aquino, puesto que su obra estuvo destinada a convertirse en pilar fundamental de la formulación dogmática de la Iglesia Católica Romana. Su Summa Theologica, escrita en el siglo XIII después de Cristo, aspiraba a dar un tratamiento sistemático a las doctrinas teológicas derivadas de las Escrituras y a presentar una justificación racional de ellas. El punto de vista de Santo Tomás sobre la mujer, en parte fundado en Aristóteles, declaraba en cuanto a su naturaleza:

En cuanto a la naturaleza individual, la mujer es defectuosa y está mal concebida, pues la fuerza activa en la semilla varonil tiende a la producción de una semejanza perfecta en el sexo masculino; en tanto que la producción de la mujer se deriva de un defecto de la fuerza activa o de cierta indisposición material […]

El autor continúa afirmando: “En cuanto a la naturaleza humana en general, la mujer no está mal concebida, sino que ha sido concebida por naturaleza y está destinada a la labor creativa.” Tras catalogar a la mujer como adecuada tan sólo para la crianza, contrasta su función con la del hombre, al afirmar que el papel de éste es el de participar en el acto sexual, pero que el “hombre ha recibido una orden complementaria para una actividad vital todavía más noble, a saber, la función intelectual.” Una consecuencia lógica de la inferioridad intelectual que atribuye a la mujer es su aserto de que “la mujer está naturalmente sometida al hombre, pues en el hombre la discreción de la razón predomina”. Esta línea de pensamiento groseramente distorsionada, tan apartada de la actitud y pronunciamientos de Jesucristo, debe verse como una contribución al trato degradante infligido a la mujer durante los largos siglos en que la ortodoxia cristiana ejerció su influencia. A ello cabe atribuir en gran parte el trato vejatorio que tanto en lo psicológico como en lo físico recibieron las mujeres, la denegación de su educación y derechos legales, la segregación de ésta respecto a la jefatura religiosa o los oficios intelectuales dentro de la comunidad, la idealización del estado célibe, y ya en períodos más vergonzosos de la historia humana, la condena de las mujeres como brujas y encarnaciones diabólicas [...]

En resumen, hay elementos significativos en la práctica tanto de la Cristiandad como del Islám, que se han desviado en gran medida de las enseñanzas en que los fundadores hacen referencia a la igualdad espiritual. Las actitudes tradicionales acabaron por rebajar la condición y libertad atribuida a la mujer, y es por ello por lo que millones de mujeres fieles a estas religiones hubieron de cargar en consecuencia con una vida de miseria, degradación e ignorancia.”

Por desgracia la reacción ante este penoso historial de opresión en algunos pagos ha consistido en entregarse a la condena de los fundadores de las religiones por actos que en cualquier caso sólo son atribuibles a sus desencaminados o maliciosos seguidores.”

Han sido muchas las mujeres notables que se distinguieron en la historia por su sagacidad, valor y heroísmo, ‘Abdu’l-Bahá menciona en términos muy elogiosos la historia de Zenobia, reina del Este, de la ciudad de Palmira, que vivió en el siglo III después de Cristo, esposa del gobernador general de Atenas, que a la muerte de éste, asumió el control del gobierno. Después de que conquistara Siria y Egipto, el Imperio Romano envió un gran ejército contra ella, y después de intentar conquistarla sin éxito, las fuerzas fueron comandadas por el mismo emperador Aureliano, sitiando la ciudad de Palmira durante dos años, sin poder vencerla hasta que cortaron el suministro de provisiones y la obligaron a capitular. Cuando fue llevada cautiva a Roma al final de una procesión de elefantes, leones, tigres y monos, luciendo una corona sobre su cabeza y una cadena de oro, con la dignidad propia de una reina y sin aceptar humillación exclamó: “Verdaderamente, me glorifico en ser mujer y en haber resistido al Imperio Romano.” También menciona a Catalina I, emperatriz de Rusia; la reina Isabel de España entre otras mujeres notables que se destacaron en los asuntos de la humanidad.

En la siguiente tabla dirigida a una de las primeras creyentes, ‘Abdu’l-Bahá destaca la firmeza de las primeras siervas de Cristo:

¡Oh tú quien eres atraído por las Fragancias de Dios!

Regocíjate por que te He mencionado y alegra tus ojos por la bondad de tu Señor. Sabe en verdad, que Su favor para contigo es grande, pues te ha guiado a la Luz Misericordiosa, te ha confirmado en soportar calamidades y dificultades en el camino de Dios, de parte de los negligentes.

No hay daño en cualesquier aflicción que pueda acontecerte en el amor de Bahá, puesto que esa aflicción es una gema que centellea y brilla sobre la corona de guía que adorna tu cabeza entre las siervas. Recuerda las aflicciones de los discípulos, y lo que María, la Virgen; María, la Magdalena; y María, la madre de Jesús, soportaron en el camino de Dios; especialmente Bárbara, hasta que fue martirizada en el amor de Cristo; y atraída al Reino de Dios, su espíritu se alzó hasta las cumbres de santidad en el paraíso de la vida eterna, en el lugar del Encuentro.
[31]

Para todo investigador imparcial, todo “verdadero buscador”[32] de la Verdad, es evidente que el papel desempeñado por la mujer en la historia, y en particular, la posición de María Magdalena no ha sido suficientemente reconocida por la tradición religiosa.

La participación de la mujer ha sido negada a lo largo de la historia, y en algunos casos en que una mujer extraordinaria se destacó en los asuntos humanos, a pesar de que las condiciones imperantes de la sociedad no se lo hubieran facilitado, sus logros no fueron reconocidos, y esta atroz realidad se destaca de manera especial en la historia del cristianismo. Lamentablemente, la pureza de la religión se contaminó con el deseo de liderazgo, poder y gloria terrenal; hasta el punto de distorsionar la verdad, difamando la realidad de quien el Maestro dice: “...esta mujer fue superior a todos los hombres de su época y su realidad brilla eternamente desde el horizonte de Cristo”[33]

Bahá’u’lláh se refiere a los líderes religiosos en los siguientes términos:

“Los jefes religiosos, en toda época, han impedido a su pueblo alcanzar las orillas de la salvación eterna, por cuanto sostienen las riendas de la autoridad en su poderoso puño. Algunos por ambición de poder, otros por falta de comprensión y conocimiento, han sido la causa de esa privación del pueblo. Por su sanción y autoridad todos los Profetas de Dios han bebido del cáliz del sacrificio...”

‘Abdu’l-Bahá destacó la contaminación que sufrió la Iglesia de Cristo cuando conquistó el poder terrenal:

[...] comparemos la vida de algunos de los papas con la religión de Cristo. Cristo hambriento y sin amparo, se alimentaba de hierbas del desierto y no deseaba herir los sentimientos de nadie. En contraste, el papa se sienta en una carroza cuajada de oro, y pasa su tiempo en la mayor pompa, entre placeres y lujos, riquezas y adoración tales como los reyes jamás han conocido.

Cristo a nadie hirió. Empero -remítete a la historia- algunos papas segaron la vida de gente inocente. ¡Cuánta sangre han derramado los papas con el solo objeto de conservar su poder temporal! Por meras diferencias de opinión han arrestado, encarcelado y condenado a miles de servidores del mundo de la humanidad y a sabios que descubrieron los secretos de la naturaleza ¡Hasta qué extremo se opusieron a la verdad!

Reflexiona sobre los preceptos de Cristo e investiga los hábitos y costumbres de los papas. Meditad: ¿Existe alguna semejanza entre los preceptos de Cristo y el modo de gobernar de los papas? No nos gusta criticar, pero la historia del Vaticano es extraordinaria. El propósito de nuestro argumento viene a ilustrar que las enseñanzas de Cristo son una cosa y la manera de ser del gobierno papal otra muy diferente: no hay acuerdo entre ellas. ¡Observa cuántos protestantes han perecido por orden de los papas, cuántas tiranías y despotismos han sido favorecidos, cuántos castigos y torturas han sido infligidos! ¿Puede percibirse en estos hechos algo de las dulces fragancias de Cristo? ¡No, por Dios! Esa gente no obedeció a Cristo, mientras que Santa Bárbara, cuyo retrato tenemos ante nosotros, sí obedeció a Cristo, siguió sus pasos y puso en práctica sus mandamientos. Entre los papas figuran también algunas almas benditas que siguieron los pasos de Cristo, sobre todo en los primeros siglos de la era cristiana, cuando los bienes temporales escaseaban y las pruebas enviadas por Dios eran tan severas. Pero cuando la autoridad papal se hizo con el poder gubernamental, adquiriendo honor y prosperidad terrenales, se olvidó completamente de Cristo para preocuparse del poder, la grandeza, la comodidad y el lujo temporales. El poder papal se opuso a la difusión de la ilustración, atormentó a los hombres de ciencia, obstaculizó la luz del conocimiento, e impartió orden de matar y saquear. Miles de almas, hombres de ciencia y sabiduría, libres de pecado, perecieron en las prisiones de Roma. Con todo este cúmulo de hechos y formas de proceder ¿cómo puede creerse en el vicariato de Cristo?
[34]

En el documento Bahá’u’lláh, la Casa Universal de Justicia declaró al mundo en 1992:

“Dirigiéndose al clero de todas las religiones, Bahá'u'lláh les advierte de la responsabilidad que han asumido tan descuidadamente en la historia:

‘Sois como un manantial. Si se cambia, así cambiarán los torrentes que fluyen de él. Temed a Dios y contaos entre los piadosos. De igual manera, si el corazón del hombre se corrompe, sus extremidades también se corromperán. E igualmente, si la raíz de un árbol se pudre, sus ramas, sus renuevos, sus hojas y sus frutos se pudrirán.’

Estas mismas declaraciones, reveladas en un momento en el que la ortodoxia religiosa era uno de los principales poderes en todo el mundo, declaraban que este poder había terminado de hecho y que la casta eclesiástica ya no volvería a jugar ningún papel social en la historia del mundo:

‘¡Oh concurso de sacerdotes! Desde ahora ya no os veréis en posesión de ningún poder [...].’

A un miembro hostil de entre el clero musulmán especialmente vengativo, Bahá'u'lláh le dijo:

‘Tú eres como el último rastro de la luz del sol sobre la cima de la montaña. Pronto se desvanecerá, como ha sido decretado por Dios, el Todo Poseedor, el Altísimo. Tu gloria y la gloria de aquellos que son como tú os ha sido quitada [...].’

Estas declaraciones no se dirigen al hecho en sí de organizar la actividad religiosa, sino al mal uso de esa clase de recursos. Los escritos de Bahá'u'lláh son generosos al apreciar no sólo la gran contribución que la religión organizada ha aportado a la civilización, sino también los beneficios que el mundo ha obtenido a través del sacrificio y el amor hacia la humanidad que han caracterizado a los sacerdotes y a las órdenes religiosas de todas las religiones[...]”[35]

Tampoco debe pensarse en ningún momento que los seguidores de Bahá'u'lláh tratan de degradar, o siquiera rebajar, el rango de los jefes religiosos del mundo, ya sean cristianos, musulmanes o de cualquier otra confesión con tal que su conducta esté de acuerdo con lo que profesan y sean digna de la posición que ocupan.

"Aquellos sacerdotes", ha afirmado Bahá'u'lláh, "... que están verdaderamente adornados con el ornamento del conocimiento y de un buen carácter, son, en verdad, como la cabeza del cuerpo del mundo, y como ojos para las naciones. La guía de los hombres, en todo tiempo, ha dependido y depende de estas benditas almas."
[36]

Este proceder de los líderes religiosos, ha constituido la razón por la cual a la mujer no se le confirió la posición que justamente ha merecido a lo largo de la historia religiosa; particularmente a María Magdalena. Esta cita de ‘Abdu’l-Bahá, resulta especialmente ilustrativa de este tema:

“Reiterando, se ha establecido en la historia que cuando la mujer no ha participado en los asuntos humanos, los resultados no han sido completos y no se ha alcanzado la perfección. Por otra parte, cada empresa importante del mundo de la humanidad en la cual ha participado la mujer, ha logrado significación. Esto es cierto históricamente y no puede rebatirse ni aun en el campo de la religión. Jesucristo tenía doce discípulos y entre sus seguidores había una mujer, María Magdalena. Judas Iscariote se había convertido en traidor e hipócrita, y después de la crucifixión los restantes once discípulos quedaron confundidos e indecisos. Ciertamente demuestran los Evangelios que la que los confortó y restableció su fe fue María Magdalena.”[37]

* Epílogo

A manera de nota final, escogí un poema de Tahirih, destacada poetisa y erudita bahá’í, martirizada por el gobierno islámico en 1852, quien al ser encarcelada por sus enemigos exclamó:

“¡Ustedes pueden darme muerte en cuanto quieran,
pero no pueden detener la emancipación de las mujeres!”


Mientras estaba como prisionera, fue recibida en la presencia de Su Majestad Imperial, Nasiri’d-Dín Sháh, quien después de ese encuentro, le envió una carta, en la que le pedía que renunciara a su Fe y entonces Él le daría una posición exaltada como guardiana de las mujeres de su casa: la convertiría en su esposa. Ante tal ofrecimiento ella escribió un poema al reverso de la carta y la hizo devolver a su remitente:

“Reino, riqueza y gobierno para ti,
Vagar, pobre derviche y calamidad para mí.
Si ese rango es bueno, sea para ti,
Si este rango es malo, lo añoro, sea para mí!”


Cuando el Sháh lo leyó, admirado por su valentía exclamó: “¡Hasta ahora la historia no nos había mostrado una mujer como ésta!”. Sin el consentimiento del Rey, los allegados a la Corte conspiraron para darle muerte.

Después de que el primer verdugo se negara a asesinarla, se embriagó a uno de los sirvientes quien la estranguló con un pañuelo.

Su conmovedora vida es un testimonio de amor y arrobamiento por Aquél Quien es el Amado de todos los mundos; y el poema que cito al final de este texto describe de forma tan perfecta el estado de adoración que una sierva de Dios puede alcanzar en Su sendero, que me pareció muy fácil de atribuir a los labios de María de Magdala.

De Tahirih se ha declarado:

“...Que futuras generaciones puedan hacer el digno relato de una vida que sus contemporáneos fracasaron en reconocer debidamente. Que los historiadores del futuro perciban la plena medida de su influencia y puedan relatar los sin par servicios, que esta mujer ha rendido a su tierra y a su gente. Que los seguidores de la fe que ella sirvió tan bien, se esfuercen por seguir su ejemplo, por relatar sus obras... por dar a conocer su talento y por establecerla, para siempre, en la memoria y en el afecto de los pueblos y tribus de la tierra.”[38]

Este artículo espera ser un insuficiente homenaje a la bendita mujer que, habiendo estado a los pies de Jesús de Nazareth, se levantó entre los hombres de su época para despertar la fe de la humanidad en la inmortalidad de su Bienamado, Jesucristo. Un humilde tributo a la ejemplar figura “que sus contemporáneos fracasaron en reconocer debidamente”, con la esperanza que esta historia nos inspire a servir a la humanidad con el amor, coraje y valentía que nuestro género reclama.


SI SÓLO UNA VEZ...
Tahirih.

Y si sólo una vez mis ojos
Contemplasen, al amanecer o al ocaso,
Tu rostro todo acongojado
Y acosado por el temor,
Mis lágrimas con gusto mostrarían
Un amor que ni hombres ni ángeles conocen.
Y de la soledad de mi corazón,
Cuando a ti y a mí la eternidad nos separe,
Mi llanto como sangre correría.
O como oscuro torrente que se hunde en mi alma,
O cristalino manantial que borbotea
de una cueva en la montaña,
o río que se precipita a su meta,
el silencioso océano, a cuyas olas todo río corre,
las aguas de mi vida fluirían [...]
Tus ojos como halcones reales cayeron,
Sobre el gorrión de mi trémulo corazón,
Y el infierno y el paraíso desgajados fueron,
Mientras cielo y tierra en mi alma batallaron
¿Quién esa repentina, infinita caída evitaría?
¿Qué alas el arte de volar recordar podrían?
¿Qué ojo, en ese instante, el día de la noche distinguir podría?
¿O relatar pudiera, cómo la tierra y el firmamento,
el cielo y el infierno,
al yo caer se unían
como la vida y la muerte, en un solo hálito,
en las entrañas moran?

Ven. Téjeme en Tu telar dorado,
Con suaves, suaves rayos de luz alborada.
Hilos de oro y plata trae,
Y rayos de luna tejidos con el manto de la noche,
Para ligar las desgarradas y rotas hebras
Que mi corazón, otrora, con dedos sangrantes tejió
Sobre el bastidor del sufrimiento,
Entre la urdimbre y la trama del amor.

Aún cuando con dorada y bella verba
Escrita sobre las páginas de mi corazón,
Loe Tus almibarados labios y fragante pelo,
No obstante, mi arte todo, jamás desgarrar podría
Los enceguedores velos de la prolación.
Aún cuando con maravilloso canto entone
Alabanzas de ese amante Amigo,
Estas páginas verso alguno mío llevan
Y ver podrás, si sólo lo miráis,
Nada que no sea la huella de su evanescente Pluma.


Notas:

[1] ‘Abdu’l-Bahá in London
[2] ‘Abbás Effendi, conocido como , ‘Abdu’l-Bahá (1848-1921), hijo de Bahá’u’lláh (ver nota no. 6), Quien Le nombró Centro de Su Alianza e Intérprete autorizado de Sus palabras; tras el fallecimiento de Bahá’u’lláh, Él fue la Cabeza de la Comunidad Bahá’í.
[3] Shoghi Rabbani, conocido como Shoghi Effendi (1898-1957), bisnieto de Bahá’u’lláh, nombrado por ‘Abdu’l-bahá Guardián de la Causa de Dios y Su sucesor, guió a la Comunidad Bahá’í desde 1921 a 1957.
[4] Shoghi Effendi, citado en Libres como el Viento
[5] ‘Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá
[6] Mírzá Husayn-‘Alí, conocido como Bahá’u’lláh (1817-1892), Fundador de la Fe Bahá’í.
[7] Biblia de Referencia Thompson. San Lucas 8:3
[8] Luces de Guía. Referencia 1738, página 707.
[9] La Casa Universal de Justicia, el cuerpo supremo que gobierna la Fe Bahá’í, fue creada por Bahá’u’lláh, el Fundador de la Fe, en su texto escrito.
“No existe clero en la Fe Bahá’í. La comunidad es administrada por instituciones que funcionan a nivel local, nacional e internacional. Estos consejos tienen cada uno nueve miembros elegidos por libre elección de los votantes...
El principal deber de la casa Universal de Justicia es promover la transformación de la sociedad humana desde su caos y conflicto actual a un orden mundial de paz y justicia...”(de una declaración emitida por la Casa Universal de Justicia, 9 de octubre 1985)
[10] The Universal House of Justice, 1998 Dec 16, Traditional practices in Africa.
[11] Biblia de Referencia Thompson. San Juan 8:11
[12] Lucas 7:37
[13] Ídem
[14] Lucas 7:11
[15] ‘Abdu’l-Bahá, Selección de los Escritos
[16] ‘Abdu’l-Bahá, Abdu'l-Bahá in London
[17] JE Esslemont, Bahá’u’lláh y la Nueva Era
[18] ‘Abdu'l-Bahá, Contestación a unas preguntas
[19] Abdu'l-Bahá, Bahá’í World Faith - ‘Abdu’l-Bahá Section, p. 385
[20] ‘Abdu’l-Bahá in London, p. 88
[21] Ídem
[22] ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas preguntas.
[23] ‘Abdu’l-Bahá, ‘Abdu’l-Bahá in London
[24] Ídem
[25] ‘Abdu’l-Bahá, Divine Philosophy, p. 50
[26] The Diary of Juliet Thompson
[27] Instituto Ruhí, Enseñemos la Causa, Libro 6.
[28] The Diary of Juliet Thompson
[29] H.M. Balyuzi, ‘Abdu’l-Bahá - The Center of the Covenant, p. 348
[30] ‘Abdu’l-Bahá, Tablets of ‘Abdu’l-Bahá v2
[31] ‘Abdu’l-Bahá, Tablets of ‘Abdu’l-Bahá v2, p. 261
[32] ‘Abdu’l-Bahá en Contestación a unas preguntas. Describe al verdadero buscador de la siguiente manera: “Debe ser absolutamente puro y santificado, y libre de amor o de odio hacia los habitantes del mundo. ¿Por qué? Por el hecho de que su amor hacia alguna persona o cosa podría entorpecer el reconocimiento de la verdad que exista en algún otro; e, igualmente, el odio hacia algo podría estorbar su discernimiento de la verdad. Esta es la condición de la búsqueda, y éstos los atributos con los que ha de estar imbuido el buscador. Hasta que no alcance esa condición, no le será posible alcanzar el Sol de la Realidad.”
[33] ‘Abdu’l-Bahá, Divine Philosophy, p. 50
[34] ‘Abdu’l-Bahá, Contestación a unas preguntas
[35] Casa Universal de Justicia, Documento Bahá’u’lláh, con motivo del Centenario de Su Ascensión
[36] Shoghi Effendi, Llamado a las Naciones
[37] ‘Abdu’l-Bahá, citado por la Casa Universal de Justicia, en la compilación La Mujer
[38] Root, Martha L. Tahirih, Poetisa y Mártir de Irán. Las citas del epílogo que se encuentran en negrita pertenecen a esta obra.

febrero 06, 2009

¡ESTAMOS AVERGONZADOS!

February 13, 2009

¡Estamos avergonzados!

¡Un siglo y medio de persecución y silencio ya es suficiente!

En nombre de la bondad y de la belleza. ¡En nombre de los valores humanos y de la libertad!

Como seres humanos iraníes, estamos avergonzados de lo que ha sido perpetrado a los bahá’ís a lo largo del último siglo y medio en Irán.

Creemos firmemente que todo iraní, “sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole” y sin consideración de su origen racial, “origen social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición” tiene todos los derechos y libertades proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Sin embargo, desde el nacimiento mismo de la Fe Bahá’í, se ha despojado a los seguidores de esta religión en Irán de muchos de estos derechos tan sólo sobre la base de sus convicciones religiosas.

De acuerdo con documentos y pruebas históricas, desde el comienzo del movimiento bábí, al que siguió la aparición de la Fe bahá’í, la espada del fanatismo y la intolerancia ha dado muerte a miles de nuestros compatriotas únicamente por sus creencias religiosas. Sólo durante las primeras décadas tras su establecimiento, unos veinte mil iraníes que se asociaban con esta comunidad religiosa fueron asesinados brutalmente en diferentes regiones de Irán.

Estamos avergonzados de que no se elevara voz de protesta alguna contra los bárbaros asesinatos cometidos en esa época.

Estamos avergonzados de que hasta hoy, las voces de protesta contra este abyecto delito hayan sido escasas y apagadas.

Estamos avergonzados de que además de la intensa represión de los bahá’ís durante sus décadas de formación, el último siglo haya sido testigo de episodios regulares de persecución de este grupo de compatriotas nuestros, cuyos hogares y negocios fueran incendiados y cuyas vidas, posesiones y familias fueran sometidas a una persecución brutal, al tiempo que la comunidad intelectual iraní, no obstante, guardaba silencio.

Estamos avergonzados de que a lo largo de los últimos treinta años, el asesinato de los bahá’ís exclusivamente sobre la base de sus creencias religiosas haya adquirido estatus legal, y que a causa de ello, más de doscientos bahá’ís hayan sido asesinados.

Estamos avergonzados de que un grupo de intelectuales haya justificado la coacción a la que es sometida la comunidad bahá’í de Irán.

Estamos avergonzados de nuestro silencio ante el hecho de que después de muchos años de servicio a Irán, a los bahá’ís jubilados se les prive de su derecho a recibir una pensión.

Estamos avergonzados de nuestro silencio ante el hecho de que miles de jóvenes bahá’ís, por su fidelidad a su religión y su honestidad a la hora de afirmar sus convicciones, hayan sido excluidos de acceso a la educación y a otras instituciones de educación superior en Irán.

Estamos avergonzados de que en razón de las creencias religiosas de sus padres, los niños bahá’ís sean calumniados en las escuelas y en público.

Estamos avergonzados de nuestro silencio ante la dolorosa realidad de que en nuestro país, los bahá’ís son oprimidos y difamados, encarcelados en razón de sus convicciones religiosas, sus hogares y negocios, destruidos, y sus cementerios, profanados de forma regular.

Estamos avergonzados de nuestro silencio al enfrentarnos al largo, oscuro y atroz historial de nuestras leyes y nuestro sistema legal, que han marginado y privado a los bahá’ís de sus derechos, y a las injusticias y el hostigamiento que tantos órganos de gobierno, oficiales y no oficiales, han infligido a este grupo de compatriotas nuestros.

Estamos avergonzados de todas estas transgresiones e injusticias, avergonzados de nuestro silencio ante estos actos.

Nosotros, los abajo firmantes, les pedimos a ustedes, los bahá’ís, que nos perdonen por las injusticias cometidas contra ustedes.

Nunca más guardaremos silencio cuando la injusticia llame a sus puertas.

Estaremos a su lado hasta que obtengan todos los derechos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Unámonos para cambiar el odio y la ignorancia por el amor y la tolerancia.

3 de febrero de 2009

_________________________________________________
1. Abdolalian Morteza, Journalist, CJFE Board of Directors - Canada, Oakville
2. Abghari Shahla, Professor, Life University – USA, Atlanta
3. Abghari Siavash, Professor, University of Georgia – USA, Atlanta
4. Ahmadi Ramin, Professor, Yale University – USA, Yale
5. Almasi Nasrin, Managing editor of Shahrvand- Canada, Toronto
6. Bagherpour Khosro, Poet /Journalist – Germany
7. Baradaran Monireh, Writer/Human rights activist - Germany
8. Beyzaie Niloofar, Play writer/Theatre Director – Germany, Frankfurt
9. Boroumand Ladan, Researcher, Boroumand Foundation - USA, Washington
10. Boroumand, Roya, Executive Director, Boroumand Foundation – USA, Washington
11. Choubine Bahram, Researcher/Writer – Germany, Köln
12. Daneshvar Hamid, Actor/Theatre Director – France, Paris
13. Darvishpour Mehrdad, Professor, Stockholm University - Sweden, Stockholm
14. Djalali Chimeh Mohammad (M.sahar), Poet - France, Paris
15. Djanati Atai Behi, Actor/ Writer/Theatre Director – France, Paris
16. Ebrahimi Hadi, Editor-in-chief of Shahrgon, Canada, Vancouver
17. Fani Yazdi Reza, Political analyst - USA
18. Farhoudi Vida, Poet/Translator- France, Paris
19. Forouhar Parastoo, Artist/Human rights activist – Germany, Frankfurt
20. Ghaemi Hadi Coordinator Int. Campaign for HR in Iran - USA
21. Ghahraman Saghi, Poet /Journalist – Canada, Toronto
22. Ghahraman, Sasan, Publisher/Writer/Journalist – Canada, Toronto
23. Javid Jahanshah, Publisher, Iranian [dot] com – Mexico, Chihuahua
24. Kakhsaz Naser, Political analyst – Germany, Bochum
25. Kalbasi Sheema, Poet – USA, Washington
26. Kassraei Farhang, Writer/Actor – Germany, Wiesbaden
27. Khorsandi Hadi, Satirist – Great Britain, London
28. Mahbaz Efat, Women rights activist /Journalist– England, London
29. Malakooty Sirus, Classical Guitar Player/ Composer/ Lecturer - England, London
30. Moshkin Ghalam Shahrokh, Actor/Dancer – France, Paris
31. Mossaed Jila, Poet/Writer - Sweden, Göteborg.
32. Mossallanejad Ezat, Writer/Human right Activist, CCVT – Canada, Toronto
33. Parsa Soheil, Theatre Director - Canada Toronto
34. Sahimi, Muhammad Professor, University of Southern California – USA, California
35. Shafigh Shahla, Writer/Researcher – France, Paris
36. Shemiranie Khosro, Journalist - Canada, Montreal
37. Sheyda Behrooz, Literary Critic/Theorist- Sweden, Stockholm
38. Taghipoor Masoomeh, Actor/Theatre Director - Sweden, Göteborg.
39. Tahavori Mohammad, Journalist, USA, MA Cambridge
40. Behnia, Kamran, Physicist -France, Paris
41. Beyzaie Niloofar, Play writer/Theatre Director – Germany, Frankfurt
42. Borghei, Mohammad, Writer and University Lecturer- USA
43. Boroumand Ladan, Researcher, Boroumand Foundation - USA, Washington
44. Boroumand, Roya, Executive Director, Boroumand Foundation – USA, Washington
45. Chehabi, Houchang- Esfandiar, Professor – USA, Boston
46. Choubine Bahram, Researcher/Writer – Germany, Köln
47. Corrazo, Gabriela, Journalist - Spain
48. Daneshvar Hamid, Actor/Theatre Director – France, Paris
49. Darvishpour Mehrdad, Professor, Stockholm University - Sweden, Stockholm
50. Daryani, Hossein, Stage Actor – Germany, Berlin
51. Dastmalchi, Parviz, Writer and Political Analyst – Germany, Berlin
52. Davani, Hossein, Cinema Critic and Human Right Supporter – Germany, Cologne
53. Dehzangi, Arash, Doctorat Student – Malaysia, Kuala Lumpur
54. Delneshin, Shahin, Political Critic and Blogger – Denmark, Copenhagen
55. Djalali Chimeh Mohammad (M.sahar), Poet - France, Paris
56. Djanati Atai Behi, Actor/ Writer/Theatre Director – France, Paris
57. Doai, Babak, Music Player and Teacher – Belgium
58. Duschouki, Abdolsatar, Political Analyst and Activist – Great Britain
59. Ebadi, Abdolatif, Poet, Translator and Journalist – Great Britain
60. Ebrahimi Hadi, Editor-in-chief of Shahrgon, Canada, Vancouver
61. Emami, Bahram – Human Right Activist, Sweden, Stockholm
62. Eskandari, Mohammad Reza, Social Worker and Human Right Supporter- Netherlands
63. Fadai, Behrouz, Political Activist – Netherlands
64. Fahimi, Nima, Owner of the “Efsha” Website and Human Right Supporter – England
65. Fani Yazdi Reza, Political analyst - USA
66. Farahani, Fereshteh, Human Right Activist - Netherlands
67. Farhoudi Vida, Poet/Translator- France, Paris
68. Farshi, Ebrahim, Writer, Theatre pedagogue and Stage Actor – Germany, Cologne
69. Fattah, Abbasali, Political Activist – Australia
70. Ferdosian, Payam, Writer, Researcher and Human Right Activist – USA, Virginia
71. Forouhar Parastoo, Artist/Human rights activist – Germany, Frankfurt
72. Ghadiri, Khosro, Professor, Political Analyst and Journalist – USA, San Jose
73. Ghaemi Hadi Coordinator Int. Campaign for HR in Iran - USA
74. Ghahraman Saghi, Poet /Journalist – Canada, Toronto
75. Ghahraman, Sasan, Publisher/Writer/Journalist – Canada, Toronto
76. Ghassemi, Reza, Writer and Playwright – France, Paris
77. Ghasemi-Impertro, Akhtar, Free Journalist and Photograph – Germany, Cologne
78. Ghiaee, Abbas, “Aida” Book Trade- Germany
79. Ghorashi, Reza, University Lecturer – USA, New Jersey
80. Giahi, Fatemeh, Human Right Supporter – USA, Massachusetts
81. Golab-Dej, Hooshang, Writer and Poet – Sweden, Stockholm
82. Golchin, Ali, Advocate and Lawyer – USA, San Diego
83. Habibinia, Omid, Media Researcher and Journalist – Sweden
84. Hakim, Mohammad Hossein, University Professor – USA, Amherst
85. Halford, Zhara, Painter, Photograph and sculptor - France
86. Hamidi, Hamid, Human Right Activist – Netherlands
87. Hamidi, Nasrin, Human Right Activist - Netherlands
88. Hamzeloee, Mahmoud, Actor and Film/Theatre Director - Norway
89. Hassibi, Mohammad, Political Activist – USA
90. Hatami, Parviz, Human Right Activist – USA
91. Hekmat, Bijan, Political Activist – France, Paris
92. Honarmand, Manouchehr, Chief of “Khandaniha” Website
93. Hosseini, Mirali, Stage Actor, Journalist and Voice Actor – France, Paris
94. Hosseinzadeh, Jafar, Political Activist - Belgium
95. Houshmand, Zara, Writer - USA
96. Jabbari, Reza, Researcher of Philosophy - Sweden, Goteborg
97. Jaddeh, Mohsen, Journalist and Translator- Germany
98. Jafari, Reza, Theatre Director – Germany
99. Jafari, Sedighe, Human Right Activist- Germany, Hanover
100. Javadi, Akram, “Aida” Book trade, Germany
101. Javaheri Langaroudi, Hadi, Human Right Activist, Germany
102. Javdan, Hamid Reza, Stage Actor and Theatre Director- France, Paris
103. Javid Jahanshah, Publisher, Iranian [dot] com – Mexico, Chihuahua
104. Jazani, Mihan, Writer and Political Activist- France, Paris
105. Kakhsaz Naser, Political analyst – Germany, Bochum
106. Kalbasi Sheema, Poet – USA, Washington
107. Kamali, Shaghayegh, Singer and Music Teacher – Germany, Münster
108. Kamrani, Ali, Stage Actor and Song Writer – Germany, Frankfurt
109. Karami, Nasser, Political Analyst - Germany
110. Kassraei Farhang, Writer/Actor – Germany, Wiesbaden
111. Kaviany, Massoud, Professor – USA, Michigan
112. Kavir, Mahmood, Poet, Writer and Researcher – Great Britain
113. Kazemi, Monireh, Women Right Activist – Germany
114. Keshavarz, Mehran, Ex-Political Prisoner and Human Right Supporter - Norway
115. Khayam, Zohreh, Human Right and Women Activist - USA
116. Khoi, Esmail, Poet and Writer – Great Britain, London
117. Khojinian, Hadi, Poet and Writer – Great Britain
118. Khorami, Tahere, Human and Social Activist - Netherlands
119. Khorsandi Hadi, Satirist – Great Britain, London
120. Khosrozadeh, Behrouz, Political Researcher and Journalist – Germany, Göttingen
121. Kiarostami, Kia, Film Producer – Germany, Berlin
122. Koohgilani, Parvin, Journalist of “Shahrvand” – USA, Texas
123. Laghaeian, Shahriar, Physician and Human Right Supporter – USA, Seattle
124. Lalejini, Ali, Translator and Human Right Supporter – Sweden
125. Lavaei, Mehrdad, Human Right Activist – Netherlands
126. Madadi, Shabnam, Physician and Human Right Supporter - Germany
127. Madjlessi, Darius, Political Activist – Netherlands
128. Mahdjoubi, Ali, Member of the Green Party Fraction in Germany’s Parliament – Berlin
129. Maghssudnia, Manouchehr, Political Activist – Germany, Berlin
130. Mahbaz Efat, Women rights activist /Journalist– England, London
131. Mahim, Amir, Poet and Journalist – Canada, Toronto
132. Malakooty Sirus, Classical Guitar Player/ Composer/ Lecturer - England, London
133. Massoudi, Banafsheh, Researcher – France, Paris
134. Massoumi, Bahram, Writer and Political Activist – Germany
135. Masoumian, Nima, Teacher – Spain
136. Mazhar, Varya, Writer and Poet - Finnlands, Helsinki
137. Mehr, Bijan, Political Activist – USA Boston
138. Mirfakhrai, Mehran, Architect and Human Right Supporter - Italy
139. Miremadi, Bijan, Specialist of Atomic Physics and Professor – Canada, Vancouver
140. Mir Mobini, Hossein, Editor-in-Chief of “Peyke Khabari Iranian” – USA
141. Mirsattari, Anwar, Chief of The Euro Press Federation for Human Rights - Belgium
142. Moghaddas, Mehran, Playwright and Theatre Director – Denmark, Copenhagen
143. Mohammadi, Majid, Professor, Writer and Researcher – USA, New York
144. Moheb, Robab, Writer and Poet – Sweden
145. Mohtasham, Yashar, Human Right Activist – France, Paris
146. Moshkin Ghalam Shahrokh, Actor/Dancer – France, Paris
147. Mossaed Jila, Poet/Writer - Sweden, Göteborg.
148. Mossallanejad Ezat, Writer/Human right Activist, CCVT – Canada, Toronto
149. Nakhai, Shahbaz, Journalist – Canada
150. Nazarian, Arsen, Translator and Critic - Netherlands
151. Nejad, Mohsen, Political and Human Right Activist – USA, North California
152. Niroumand, Bahman, Writer and Journalist – Germany, Berlin
153. Noghrekar, Masoud, Writer and Researcher – USA, Florida
154. Nourmanesh, Shirindokht, Writer and Women Right Activist – USA
155. Nowzari, Hamid, Political Activist – Germany, Berlin
156. Omidmehr, Ali Akbar, University Lecturer and Researcher - Denmark
157. Omidmehr, Ashraf Sadat, Teacher and Human Right Activist - Denmark
158. Omidmehr, Mahzad, University Lecturer and Researcher- Denmark
159. Omidmehr, Mehraz, University Lecturer, Denmark
160. Ostovar, Yavar, Poet- Sweden
161. Pak, Anne-Asieh, Feminist and Women Right Activist- France
162. Parham, Babak, Poet, USA
163. Parsa, Kourosh, Human Right Supporter- USA
164. Parsa Soheil, Theatre Director – Canada, Toronto
165. Payandeh, Mehrdad, Head of Division, Economic Policy, Germany Labor Union- Hanover
166. Pegahi, Mahshid, Women Right Activist - Germany
167. Pourmandi, Ahmad, Political Activist - Germany, Munich
168. Rafiee, Keyvan, Human Right Activist
169. Rahbari, Alexander, Music Lecturer and Composer – Austrian, Vienna
170. Rahimi, Khosro, Program Maker of Radio Sepehr - Sweden, Götteborg
171. Rahnamai, M.J., Music Researcher and Poet - Netherlands
172. Ramezani, Rahim, Political Activist – Turkey, Van
173. Ranjbar, Kazem, Doctor of Sociological Politics –France, Paris
174. Rashedan, Nima, Researcher and Political Analyst – Switzerland
175. Rashidi, Asad, Poet and Doctor of International Rights - Germany
176. Rastegar, Iraj, Human Right Supporter – USA, Dallas
177. Rasti, Mahshid, Women and Human Right Activist – Sweden, Stockholm
178. Razavi, Rasoul, Human Right Supporter – Germany, Bonn
179. Saadati, Mansour, Chemical Engineer and Human Right Supporter –Canada
180. Sabety, Setareh, Writer and Teacher- France, Nice
181. Sadr, Hamid, Writer – Germany
182. Safai, Y, Poet and Political Activist – Germany, Köln
183. Saghi, M., Poet and Journalist – Germany, Düsseldorf
184. Sahimi, Muhammad Professor, University of Southern California – USA
185. Salary, Babak, photograph – Canada
186. Samadpouri, Ali, Political Activist and Journalist - Belgium
187. Samadany, Faramarz, Chemistry Engineer and Human Right Supporter - USA
188. Saminejad, Mojtaba, Jourmalist and Human Right Activist - Iran
189. Sarhaddi, Arash, Theatre Actor and Director _ Germany, Berlin
190. Sarshar, Homa, Writer and Journalist – USA, Los Angeles
191. Sedghi, Majid, Journalist – France Paris
192. Sehati, Parisa, Women Right Activist - Sweden
193. Seihoun, Farideh, Professor - USA
194. Servati, Mojgan, Sociologist, Writer and Researcher- Germany
195. Setoodeh, Behrouz, Political Analyst – USA
196. Shabafrooz, Masood, Human Right Activist - USA, California
197. Shafaei, Manuchehr, Human Right Activist – Germany
198. Shafie, Minoo, Human Right Activist - Denmark
199. Shafigh Shahla, (Chahla Chafiq)Writer/Researcher – France, Paris
200. Shamshiri, Faroborz, Human Right Activist - Canada
201. Shemiranie Khosro, Journalist - Canada, Montreal
202. Sheyda Behrooz, Literary Critic/Theorist- Sweden, Stockholm
203. Shirazi, Jahangir, Social Activist and Managing editor of “Gender and Society” - Netherlands
204. Simai, Behrouz, Poet and Writer – USA
205. Sina, Bijan, Physician - Germany
206. Sobhani, Sohrab, International Affairs Consultant – USA
207. Soheili, Setareh, Stage Actress – Germany, Frankfurt
208. Sohi, Siamak, Human Right Activist - Denmark
209. Soltani, Anwar, Researcher – Great Britain
210. Taghipoor Masoomeh, Actor/Theatre Director - Sweden, Götteborg
211. Tahavori Mohammad, Journalist, USA, MA Cambridge
212. Tavackoli, Shahin, Physician and Human Right Supporter, USA, Houston
213. Vahdat, Kamran, Professor – USA, Amherst
214. Vahdati Soheila, Human Rights Activist – USA, California
215. Yadegari, Shahrokh, Composer/ Sound Designer and University Lecturer – USA
216. Yousefi, Nasser, Theatre Director , Producer and Moderator of Radio “Hambastegi”- Sweden, Stockholm
217. Youssefi, Hadi, Human Right Activist – Denmark
218. Zahed, Sadreddin, Theatre Actor and Director – France, Paris
219. Zahedi Mitra, Theatre Director – Germany, Berlin
220. Zandian, Mandana, Physician, Poet and Writer - USA
221. Zarasvand, Hossein, Poet – Canada, Toronto
222. Zarei, Faramarz, Actor – China
223. Zeinali, Lohrasb, Political Activist - Germany
224. Zerehi Hassan, Editor-in-chief of Shahrvand, Canada, Toronto

agosto 09, 2008

32 LEYES DEL BAYÁN REFLEJADAS EN EL KITÁB-I-AQDAS

1. 19 días de ayuno en el último mes de cada año, y Naw-Rúz como comienzo del año - váhid 8, capítulo 18; váhid 5, capítulo 3; váhid 6, capítulo 142.

2. Decir Alláh'u'Abhá 95 veces al día - váhid 5, capítulo 173.

3. División de la herencia entre 7 clases si no existiere testamento (ver Sinopsis y Codificación de las Leyes y Ordenanzas del Kitab-i-Aqdas, p. 43) - váhid 8, capítulo 24.

4. Necesidad de escribir un testamento - váhid 5, capítulo 13

5. Sitios de peregrinación compuestos por la Casa del Báb y Bahá'u'lláh en Shiraz y Baghdad, respectivamente - váhid 4, capítulo 16; váhid 6, capítulo 16

6. Ley de Qiblih (es decir, Punto de Adoración) - no figura en el Bayán persa

7. Determinación de la cantidad de la dote - váhid 6, capítulo 7

8. Ley de Entierro (es decir, el cuerpo en un ataúd de cristal o madera, un anillo en la mano derecha, envolver un velo de seda o algodón de 5 piezas en todo el cuerpo) - váhid 5, capítulo 12

9. Provisión de la oración para los muertos - váhid 5, capítulo 11

10. Huququ’lláh - váhid 8, capítulo 16

11. Meditar y leer los Escritos diariamente - váhid 8, capítulo 14

12. Provisión contra el uso de púlpitos y exhortación a los creyentes a sentarse en sillas - váhid 7, capítulo 11

13. No portar armas [a menos que sea necesario] - váhid 7, capítulo 6

14. La ropa de seda es legal y el uso de platos y tazas de oro es permisible - váhid 6, capítulo 9

15. El arrepentimiento de los pecados es sólo ante Dios - váhid 7, capítulo 14

16. Provisión exaltando el trabajo al nivel de la adoración, prevención a los creyentes de convertirse en mendigos o contribuir con ellos - no figura en el Bayán Persa

17. Un año de paciencia antes del divorcio - váhid 6, capítulo 12

18. No pesar el Libro de Dios con las normas corrientes entre los hombres - váhid 2, capítulo 1

19. Evitar el licor, opio, y drogas que alteran la mente - váhid 9, capítulo 8

20. No entrar en la casa de otro sin su permiso - váhid 6, capítulo 16

21. Mostrar bondad hacia los animales - váhid 6, capítulo 16

22. Un mithqal equivale al peso de 19 guisantes secos - váhid 5, capítulo 19

23. La Fiesta de 19 días - no figura en el Bayán Persa

24. No criticar a otros - no figura en el Bayán Persa

25. Provisión abrogando la ley islámica con respecto a la impureza del semen- váhid 5, capítulo 15

26. Pelo, piel, y huesos no anulan la oración - váhid 5, capítulo 14

27. Provisión exhortando a los creyentes a ser moderados en el lamento ante el fallecimiento de un familiar - no figura en el Bayán Persa

28. Provisión que permite un interés a cambio de un préstamo - váhid 5, capítulo 18

29. Obligatoriedad del matrimonio - váhid 8, capítulo 15

30. Disposición relativa a la limpieza y fomentando el uso de perfume - váhid 8, capítulo 6; váhid 6, capítulo 2

31. Versos prescritos para la oración obligatoria omitida - váhid 8, capítulo 10

32. Renovación de mobiliario en el hogar cada 19 años [si es posible] - no figura en el Bayán persa

Nota: Los pasajes que no figuran en el Bayán Persa se encuentran en el Bayán Árabe, el cual hasta la fecha no se ha traducido al Inglés.

Copyright 2006-8 Ahang Rabbani. Used with permission
INFALIBILIDAD: UN ENSAYO

Susan Maneck

Puede obtenerse una visión más clara sobre infalibilidad si damos una mirada a lo que los Escritos dicen al respecto. La declaración más contundente que conozco sobre la estación y autoridad de 'Abdu'l-Bahá entre las expresiones de Bahá'u'lláh se halla en la Tabla de la Rama:

"Ha brotado del Sadratu'l-Muntahá este sagrado y glorioso Ser, esta Rama de Santidad. Bienaventurado aquel que ha buscado su protección y ha permanecido bajo su sombra. Verdaderamente el tronco de la Ley de Dios ha brotado de esta Raíz que Dios ha implantado firmemente en la tierra de Su voluntad, y Cuya Rama se ha elevado hasta abrazar a toda la creación...Dad gracias a Dios, Oh pueblo, por su aparición. Porque, verdaderamente, Él es el favor más grande que se os ha otorgado, la bendición más perfecta sobre vosotros; y por medio de Él todo hueso convertido en polvo es vivificado.

Quienquiera que se vuelva hacia Él se ha vuelto hacia Dios, y quienquiera se aparte de Él se ha apartado de Mi Belleza, ha repudiado mi prueba y ha transgredido contra Mí. Él es el fideicomiso de Dios entre vosotros, Su encargo entre vosotros, Su manifestación a vosotros y Su aparición entre Sus siervos privilegiados... Le hemos enviado en la forma de un templo humano. Bendito y santificado sea Dios, quien crea lo que Él desea por medio de su inviolable e infalible decreto. Aquellos que se privan de la sombra de la Rama están perdidos en el desierto del error, consumidos por el calor de los deseos mundanos, y se encuentran entre los que de seguro perecen" (1).

Existe otra Tabla no traducida en la cual Bahá'u'lláh alude al conocimiento innato de 'Abdu'l-Bahá que se distingue de aquel conocimiento que es adquirido. No me cabe duda, que es sobre esta base que el Guardián se refiere al "conocimiento sobrenatural" de 'Abdu'l-Bahá. Pienso, sin embargo, que aunque esto constituye omnisciencia, no es igual que "omnisciencia a voluntad" como la que posee la Manifestación.

Pienso que también podemos conseguir un buen cuadro sobre infalibilidad viendo lo que la *Voluntad y Testamento* dice sobre la infalibilidad conferida al Guardián y la Casa de Justicia.

"La sagrada y joven rama, el Guardián de la Causa de Dios, así como la Casa Universal de Justicia que será universalmente elegida y establecida, se encuentran bajo el cuidado y protección de la Belleza de Abhá, bajo el amparo y guía infalible de su Santidad, el Exaltado (que mi vida sea ofrecida por ambos)". (2).

El término aquí traducido como "guía infalible" es *ismat fa'iz*, literalmente protección desbordante. Los Profetas y otras figuras santas son mencionados como 'ismatiyan. Esta palabra también lleva la connotación de castidad. Asumo que esta cualidad de indefectibilidad moral del Guardián y la Casa de Justicia es la protección divina.

El pasaje siguiente dice:

"Cualquier cosa que ellos decidan es de Dios. Quienquiera no obedece a él o a ellos, no ha obedecido a Dios; quienquiera se rebela contra él o contra ellos, se ha rebelado contra Dios; quienquiera se opone a él (o a ellos), se ha opuesto a Dios, quienquiera contiende con ellos, contiende con Dios, quienquiera disputa con ellos disputa con Dios; quienquiera a él negare, niega a Dios; quienquiera no crea en él, no cree en Dios; quienquiera se desvíe, se aparte y se aleje de él, en verdad se desvía, se aparta y se aleja de Dios"(3).

Este pasaje sugiere que la firmeza en el Convenio implica sobre todo obediencia. Pero se debe subrayar que la razón por la cual obedecemos es porque lo que ellos deciden constituye la voluntad de Dios. Otro pasaje en la 'Voluntad y Testamento' establece:

"Y ahora, en lo que se refiere a la Casa de Justicia, que Dios ha establecido como la fuente de todo bien y libre de todo error..." (4). La palabra para error aquí es "kata". Los persas pueden corregirme si me equivoco, pero pienso que el significado literal de este término es "desliz". Esta es una infracción no intencional.

La palabra generalmente traducida como infalibilidad es ma'sum. Este término también tiene la connotación de indefectibilidad moral. Pero creo que lo importante aquí es examinar lo que implica la palabra ma'sum dentro del propio contexto de las Escrituras. La exposición más amplia sobre infalibilidad se encuentra en el Ishráqát. Desafortunadamente no he podido encontrar una Tabla persa entera en mi biblioteca, así que tendré que conformarme con la traducción inglesa.

"Sabe que, el término de infalibilidad" tiene numerosos significados y diversas posiciones. En un sentido es aplicable a Aquel a Quien Dios ha hecho inmune al error. De igual manera es aplicable a toda alma a quien Dios ha resguardado del pecado, trasgresión, rebelión, impiedad, descreimiento y otras cosas similares." (5) Nótese que el énfasis aquí es sobre impecabilidad más que sobre inerrancia. El pasaje continúa y dice:

"Sin embargo, la Más Grande Infalibilidad es conferida sólo a Aquel cuya posición es inmensurablemente exaltada más allá de las ordenanzas y prohibiciones y está santificado de los errores y omisiones. En verdad, Él es la luz que no es seguida de oscuridad y una Verdad que no es alcanzada por el error. Si El dijese que el agua es vino, o que el cielo es tierra, o la luz es fuego, Él hablaría la verdad y no habría lugar a duda alguna, y a nadie le es dado el derecho a cuestionar su autoridad o a decir por qué o por cuánto. Quienquiera tenga objeciones será contado entre los desobedientes en el Libro de Dios, el Señor de los mundos. "Verdaderamente, al Él no se le debe interrogar por sus acciones, pero todos los demás serán interrogados por sus acciones". (Qur'án 21:23) Él ha venido del cielo invisible, portando la bandera de "Él hace lo que Él desea" y es acompañado por los huestes del poder y la autoridad, mientras que el deber de todos excepto Él, es el de observar estrictamente cualquiera de las leyes y ordenanzas que les hayan sido impuestas; y si algún se desviase de ellas, aunque fuese en el grosor de un cabello, su obra se convertiría en nada". (6)

Lo que Bahá'u'lláh parece decir aquí es que la Manifestación no es simplemente inmaculada, pues Ella representa la Voluntad de Dios mismo. Ella es quien define lo que es correcto y lo que es pecaminoso. La yuxtaposición de dualidades tales como cielo/tierra, luz/fuego, agua/vino, son todas maneras de expresar que la Manifestación determina lo correcto e incorrecto.

Mi comprensión sobre este pasaje (y los que le siguen) es que figuras como 'Abdu'I-Bahá, Shoghi Effendi y la Casa de Justicia son infalibles porque ellos hacen lo correcto, pero la Manifestación es la Verdad misma.

Para resumir, la infalibilidad en la Manifestación significa que Ella misma es la piedra de toque que determina que es lo moralmente correcto e incorrecto. En figuras menores esto significa que ellos invariablemente siguen los estándares establecidos. Figuras como Bahá'u'lláh y 'Abdu'I-Bahá también tienen conocimiento sobrenatural, pero pienso que este es un asunto diferente al de infalibilidad que es una cuestión moral.

Por otra parte, que nos asegura que la doctrina de la infalibilidad no se refiere a un sentido metafísico (¿quien lo sabe realmente?): ¿Pero cual sería entonces su función? Se ha discutido a veces que las Figuras Centrales recurren a la hipérbole cuando hablan de algo o alguien como "libre de error". Supongamos por un momento que esto fuera verdad. Incluso la hipérbole cumple un propósito ¿Qué suponen entonces para nosotros estas expresiones? 'Abdu'I-Bahá advierte de que nadie "enarbole el estandarte de la revuelta y se vuelvan obstinados, abriendo de par en par la puerta de las falsas interpretaciones [ijtihád] (7).

Todos podemos tener una comprensión diferente de la infalibilidad, pero lo esencial es que cualquier interpretación que anime a la gente a hacer las cosas anteriormente mencionadas es inadecuada.

...

Podría ser que por interpretación autoritativa no se quiera decir que el Guardián conocía exactamente lo que contuvo o significó un texto específico, sino que únicamente él estaba enterado de la intención global de las Escrituras y de cómo deben ellas aplicarse en el presente.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BALYUZÍ, H.M. 'Abdu'l–Bahá, El Centro del Convenio de Bahá’u’lláh. Primera edición en español. Editorial Bahá’í de España. Febrero – 1985 – Barcelona (Terrassa) – España. Pág. 20-21.
'ABDU'L–BAHÁ – Voluntad y testamento Editorial Bahá’í Indo-Latinoamericana. Segunda Edición – 1973. Pág. 14.
Ibid. Pág. 14.
Ibid. Pág. 18.
BAHÁ’U’LLÁH. Tablas de Bahá’u’lláh, revelados después del Kitáb-i-Aqdas. EBILA – 2ª Edición revisada: 1990. Buenos AIRES – Argentina. Pág. 112. Ibid 112-113.
'ABDU'L-BAHÁ – Voluntad y Testamento. Editorial Bahá’í Indo-Latinoamericana. Buenos Aires – Argentina – Segunda Edición: 1973. Pág. 32

agosto 08, 2008

¿INSTITUCIONES INFALIBLES?

(ver original en inglés)

Udo Schaefer

Resumen

La infalibilidad es un término complejo de la escritura bahá'í que no ha sido muy discutido en su literatura secundaria. El concepto, que presenta analogías en el Catolicismo y el Islam, se encuentra desgastado históricamente y se ha vuelto obsoleto en el pensamiento secular. Este artículo analiza dos categorías de “infalibilidad”: la infalibilidad esencial, que es inherente a los mensajeros de Dios; y la infalibilidad conferida, que es una característica de las instituciones de la Guardianía y la Casa Universal de Justicia. Este artículo se enfoca en la Casa Universal de Justicia. ¿Su infalibilidad opera con una magnitud ilimitada? ¿Son cada una de sus decisiones infalibles, y si no, cuáles son sus límites? Los límites inmanentes de este carisma son analizados y se proporciona un argumento detallado que sostiene una interpretación restrictiva.

Introducción

La razón ('aql) ha sido señalada como “el primer y más sobresaliente” entre los “favores que el Todopoderoso ha otorgado a los hombres”, [2] sin embargo, no es una fuente infalible de conocimiento, [3] y está “sujeta al error”. [4] Todo el pensamiento humano debe prologarse con el dicho de San Jerónimo errare humanum est. [5] “El hombre mortal es propenso a errar”, dice Bahá’u’lláh. [6] Surge entonces la pregunta si hay algo que pueda llamarse abiertamente verdad, o si hay alguna fuente infalible de verdad.

La religión revelada está asociada inseparablemente con una demanda de la verdad. Si es la Palabra de Dios la que es proclamada, no puede ser sino verdad y, de hecho, todos los Profetas afirmaron ser el “recto Sendero de la Verdad”. [7] El Corán es “una guía hacia el temor a Dios”, [8] por el cual “el camino correcto [es] distinguido del error” [9]: “Mas Nuestra actitud, la que concuerda con Nuestra majestad, es enfrentar la falsedad con la verdad, disipándola”. [10] Para los Bahá’ís, Bahá’u’lláh es “el Libro viviente, que proclamó la Verdad”, Su mensaje “una Verdad que no es alcanzada por el error” [11] Su libro “que juzga entre la verdad y la falsedad”, [12] es el estándar divino de toda moralidad, la “esencia de la justicia”, [13] el “Balance Infalible”. [14]

Bajo la premisa de fe que Él es el “mediador entre Dios y los hombres” [15] y ha venido con la verdad, el mensajero debe ser considerado una fuente infalible de conocimiento. Ésta es una conclusión lógica. Refiriéndose al Evangelio de San Juan, [16] la teología Cristiana reclamó para Jesucristo no sólo la infalibilidad sino incluso la omnisciencia. [17] En los islámicos dogmáticos la doctrina de 'isma fue desarrollada conforme a que la inmunidad al error y al pecado se atribuye a los Profetas. [18] Mientras que el término “infalibilidad” no aparece en los escritos sagrados del pasado, ni en la Biblia ni en el Corán, Bahá’u’lláh ha tratado explícitamente este asunto, y, tal como explicaré más adelante, confirma la infalibilidad como un atributo inherente a la Manifestación de Dios.

Sin embargo, la demanda de la infalibilidad ha sido elevado también por dos instituciones de la comunidad: La Guardianía y la Casa Universal de Justicia. Según los textos sagrados ambas son explícitamente “libres de todo error” [19]: “Cualquier cosa que ellos decidan es de Dios” [20] ... Dios ciertamente, les inspirará con todo lo que Él desee”. [21] Por cuanto la infalibilidad es un atributo esencial de la Manifestación que ocupa una posición ontológicalmente más elevada dentro de la jerarquía de la creación que los seres humanos y está dotada de conocimiento innato, aquellos individuos que sirven en estas dos instituciones son seres humanos. El carisma [22] de la infalibilidad ha sido conferido a la institución (no a las personas en el oficio). Para el pensamiento secular el concepto de la infalibilidad conferida se ha vuelto insostenible e inaceptable. En la edad del “falibilismo” [23] “la infalibilidad es una demanda obsoleta”. [24] Es más, el concepto está históricamente agobiado, conjura toda clase de connotaciones negativas, provoca rechazo feroz y es considerado como una expresión de vanidad humana y arrogancia, un signo de pensamiento anticuado.

En el pensamiento occidental la infalibilidad está estrechamente asociada con la iglesia Católica y su disputado dogma de infalibilidad papal, que fue promulgada por el primer concilio Vaticano en 1870 bajo el Pontificado de Pío IX. [25] El dogma [26] define al obispo Romano ser infalible si toma una decisión final en materias de doctrina o morales y habla ex cátedra, [27] es decir en el desempeño de su oficio de instrucción (magisterium). El dogma de la infalibilidad papal fue aceptado por el Concilio después de muchas disputas, con el resultado que un gran grupo disidente, formado principalmente por obispos alemanes, dejaron la Iglesia Católica y encontraron su propia iglesia, la llamada “Católicos Antiguos”. El término aún es polémico en la teología Católica. Hans Küng ha escrito a un libro de regular tamaño [28] sobre este tema, en el cual contiende radicalmente este dogma. La discusión entre los teólogos Católicos sobre este asunto continúa y la Curia ha sido incapaz de silenciar las voces de los disidentes. Hoy el concepto de la infalibilidad está desacreditado, ya que un significativo número de teólogos Cristianos ni siquiera atribuyen la infalibilidad a Cristo, puesto que se Le presume haber errado con respecto a la cuestión de la parusía. Hans Küng ha acuñado una fórmula para propagar extensamente la convicción entre los Católicos: “Nemo infallibis nisi Deus ipse” [“Nadie es infalible excepto Dios”].

En el clima escéptico de las sociedades occidentales, la infalibilidad es un concepto que es virtualmente imposible de impartir; el concepto de la infalibilidad conferida es aún más difícil de explicar. De hecho, este concepto no puede ser validado mediante argumentación racional. No obstante, ha de ser posible demostrar que la idea de la infalibilidad conferida no es necesariamente irracional bajo la premisa de fe religiosa. Para hacer eso, sin embargo, sería necesario clarificar esta noción en un discurso crítico. Sólo seremos capaces de evitar la acusación de superstición si nos enfocamos para mostrar que la infalibilidad de las instituciones no es un elemento mágico en el sistema Bahá’í sino más bien algo que es razonable y aceptable para aquellos que creen en la revelación de Bahá’u’lláh.

En este discurso crítico la discusión de los límites inmanentes de la infalibilidad conferida sería de crucial importancia. La idea de que la Casa Universal de Justicia está investida con una infalibilidad ilimitada conduce a consecuencias insostenibles e inaceptables. Desafortunadamente, la experiencia ha mostrado que dentro de la Comunidad Bahá’í una discusión crítica sobre este tema no es una cosa fácil – demasiado fuertes son las convicciones de muchos que la afirmación de Bahá’u’lláh, “Cualquier cosa que decidan es de Dios,” [29] es válida absolutamente para cada tipo de decisión, en consecuencia la Comunidad Bahá’í está en posesión de un tipo de oráculo que puede ser consultado y del cual la comunidad obtiene guía infalible en todos sus asuntos.

Tal como Shoghi Effendi mismo ha clarificado la extensión de su infalibilidad como Guardián y ha formulado sus limitaciones inmanentes, este artículo se enfoca sobre la Casa Universal de Justicia: ¿Opera ilimitadamente su infalibilidad con el resultado que absolutamente toda decisión es cubierta por ella? O, si esta pregunta será contestada en negativo, ¿cuál es exactamente el alcance de su infalibilidad?

Al comienzo hemos elucidado el concepto de la “infalibilidad esencial” de los Mensajeros de Dios, pero está más allá del alcance de este artículo el tratar este tema comprensivamente. No discutiré el tema de la omnisciencia, [30] ni entraré en detalles (por ejemplo, la pregunta acerca de si las referencias en los textos sagrados de los hechos o eventos históricos [31] son declaraciones infalibles), ni discutiré la naturaleza de la infalibilidad de ‘Abdu’l-Bahá. [32]

Este tema de la infalibilidad institucional ya ha sido materia de discusión en el contexto de la refutación de las confusas y descaradamente falsas acusaciones de un rompedor de la Alianza. [33] Una edición inglesa de esta refutación [34] entretanto ha sido publicada por George Ronald bajo el título Making the Crooked Straight: A Contribution to Bahá’í Apolegetics (Oxford: George Ronald, 2000) a la cual me refiero. [35] El presente artículo contiene algunos argumentos extensos.

La “infalibilidad” ('isma) [36] es un término complejo que tiene, según Bahá’u’lláh “numerosos significados y diversas estaciones”. [37] En un sentido (en el de la impecabilidad) puede ser aplicado “a cualquier alma que Dios ha guardado contra el pecado, trasgresión, rebelión, impiedad, descreimiento y similares”. [38] Este “regalo de gracia” es “un rayo de la bondad de la infalibilidad” y “es otorgada a cada alma santa”. [39] La Escritura Bahá’í distingue entre la infalibilidad esencial y la infalibilidad que ha sido conferida a través de concesión divina. [40]

Infalibilidad esencial (al-'isma adh-dhátíya)

La infalibilidad esencial es un atributo inherente y está confinado a los Profetas; es una característica exclusiva de la posición ontológica de los mensajeros de Dios, así como los rayos del sol son inherentes al sol. Este concepto puede sólo puede ser entendido en el contexto de la profetología Bahá’í [41] la que será brevemente descrita.

En el pasado, han habido diferentes respuestas a la pregunta sobre naturaleza de las figuras fundadoras de varias religiones. El punto de arranque de la teofanología de las religiones Abrahámicas fue el dualismo existente entre Dios y el hombre. Una y otra vez, la pregunta ha sido elevada sobre si el mediador de la voluntad divina es un ser humano llamado por Dios para llevar un misión especial, o si, en cambio, Dios se ha encarnado a sí mismo, asumiendo la forma humana en la persona de la “Manifestación” o Mensajero de Dios. Según a la doctrina Judía, Zoroastriana, e Islámica, Moisés, Zoroastro y Muhammad son seres humanos han sido llamados para actuar como el portavoz de Dios. [42] La teología Cristiana, en cambio, definió la naturaleza de Cristo en el Concilio de Nicea en el año 325 DC, dando una interpretación ontológica al dignatario título del Mesías “Hijo de Dios”, expresada por la fórmula “vere homo, vere Deus” [“verdadero hombre, verdadero Dios”]. Según la doctrina de la Santísima Trinidad, Cristo es el Hijo de Dios encarnado, siendo simultáneamente hombre y Dios en “unión hipostática”. [43]

La revelación de Bahá’u’lláh transmite una visión más diferenciada de los mensajeros divinos. La Escritura imparte una esquema conceptual de la ontología Bahá’í, una tricotomía según la cual existen tres mundos: El eternamente inaccesible mundo de Dios ('álamu'l-haqq) el que es “exaltado más allá del alcance de las mentes de los hombres”, [44] el mundo de la creación ('álamu'l-khalq) y el mundo intermedio, el mundo de la revelación del mandato divino ('álamu'l-amr). Los Profetas y mensajeros de Dios son parte de este mundo intermedio.

Esta visión ha sido expresada terminológicamente: En lugar de los términos Coránicos nabí (profeta) y rasúl (mensajero), encontramos en la escritura Bahá'í el término ocurrido frecuentemente mazharu'lláh o az-zuhúr (Manifestación de Dios) [45] por que es indicado que estas figuras son exaltadas por encima de la normal existencia humana y tienen una estación ontológica por encima del hombre, que ellos son seres sui generis. Un doble naturaleza ha sido asignada a ellos: una estación humana y una estación espiritual que es “nace de la sustancia misma de Dios” (iláhí). [46]

La diferencia ontológica fundamental entre los seres humanos y los Profetas en la preexistencia [47] y su conocimiento innato del mundo de la creación (násút) y del mundo metafísico (malakút, jabarút): "Ellos son los Tesoros del conocimiento divino [48] ... las Minas de la Sabiduría divina". [49] Su conocimiento no es adquirido, no ganado por reflexión o experiencia. Más bien es "conocimiento divino", [50] el "conocimiento del ser" ('ilmu'l-wujúd) [51] que es "como el conocimiento y conciencia que el hombre tiene de sí mismo". [52] Las Manifestaciones de Dios "son concientes de la realidad de las cosas", [53] de las necesidades y exigencias del mundo humando, Ellos son "Espejos santificados" [54] que reflejan la luz de Dios, [55] "los puntos focales donde los signos, señales y perfecciones de aquella sagrada Realidad preexistente aparecen en su esplendor." [56] Su "conocimiento del ser" [57] ha sido expresado por Bahá'u'lláh en una metáfora según la cual la Manifestación es como un "médico Divino e Infalible" [58] que "tiene Sus dedo en el pulso de la humanidad" quien "percibe la enfermedad y prescribe, en Su infalible sabiduría, el remedio". [59]

Así, los mensajeros divinos son "Manifestaciones" de Dios y no sus encarnaciones. [60] En relación a Dios, la Manifestación aparece como la nada absoluta, pero en relación al mundo de la creación ('álamu'l-khalq, násút) el está dotado con todos los atributos de Dios. [61] Sólo a través del conocimiento de las Manifestaciones es obtenible el conocimiento de Dios. [62] Cada uno de ellos ha sido el “representante y portavoz de Dios”: [63]

Quienquiera les reconozca ha reconocido a Dios. Quienquiera escuche su llamado ha escuchado la Voz de Dios, y quienquiera atestigüe la verdad de su Revelación ha atestiguado la verdad de Dios mismo. Quienquiera se aleje de ellos se ha alejado de Dios, y quienquiera no haya creído en ellos no ha creído en Dios. Cada uno de ellos es el Camino de Dios, que conecta este mundo con los reinos de lo alto y el Estandarte de su Verdad para todos en los reinos de la tierra y del cielo. [64]

El carisma de la infalibilidad es una precondición lógica, un "requerimiento esencial" [65] para esta representación de Dios, por la cual él salvaguarda y protege su palabra, sus leyes y ordenanzas de todo error. La soberanía de Dios ha sido expresada en los versos:

La Voluntad de Dios no está limitada por los criterios de la gente, y Dios no holla sus senderos... Verdaderamente Él debe ser alabado en sus acciones y obedecido en sus mandatos. Él no tiene socio en su juicio ni ayudante en su soberanía. [66]

La soberanía de Dios es también un atributo de la Manifestación:

Él hace Su voluntad. Él elige, y nadie puede objetar Su elección. [67] Si Él dijese que el agua es vino, el cielo tierra, o la luz fuego, Él diría la verdad y no habría duda alguna de ello; y nadie tiene derecho a cuestionar su autoridad o a preguntar por qué. Quienquiera ponga objeciones será contado entre los recalcitrantes en el Libro de Dios, Señor de los mundos. ‘Verdaderamente a Él no se Le pedirán cuentas por sus acciones, pero a todos los demás se les pedirán cuentas por sus acciones’. Él ha venido del cielo invisible, portando el estandarte de ‘Él hace lo que Él desea’ y está acompañado por las huestes del poder y la autoridad. [68]

Así, la soberanía de Dios esta representada a través de sus Manifestaciones. Por lo tanto ellos “no están bajo la sombra de las leyes del pasado”. [69]

Bahá'u'lláh ha confirmado la doctrina de 'isma (infalibilidad) que ha sido deducida del Corán y desarrollada en el Islam según la cual los Profetas son ma'súm, es decir, libre de pecado, inmaculado, moralmente infalible, y otorgado por Dios inmune al error, e infalible en su juicio y decreto. Él denominó esta infalibilidad esencial, "la Más Grande Infalibilidad", (al-'ismatu'l-kubrá) la que esta confinada a la Manifestación, a

Aquel cuya posición es inconmensurablemente exaltada más allá de las ordenanzas y prohibiciones y está santificado de los errores y omisiones. De hecho, Él es una Luz que no va seguida de oscuridad y una Verdad a la que no alcanza el error [70] ... Aquel que es el Punto de Amanecer de la Causa de Dios no tiene copartícipe en la Más Grande Infalibilidad. Es Él Quien, en el reino de la creación… es la Manifestación de "Él hace lo que desea". [71]

Por virtud de su infalibilidad esencial todo lo que emana de las Manifestaciones "se identifica con la verdad y es conforme a la realidad...Cualquier cosa que digan es la Palabra de Dios, y lo que sea hagan es una acción enhiesta”. [72]

Bahá’u’lláh ha hecho este principio la piedra de toque de la fe del hombre y ha formulado sus consecuencias en lenguaje desafiante:

Bienaventurado el hombre que ha confesado su creencia en Dios y en Sus signos, y ha reconocido que "a Él no Se Le han de pedir cuentas de Sus hechos". [73] Dios ha dispuesto que ese reconocimiento sea el adorno de toda creencia y su fundamento mismo. De él debe depender la aceptación de toda buena obra… Si Él decretare lícito lo que desde tiempo inmemorial ha sido vedado, y prohibiere lo que en todo tiempo se había considerado lícito, nadie tiene el derecho de poner en duda Su autoridad. Quien vacile, aunque fuere por menos que un instante, ha de ser considerado como trasgresor. Si alguien no ha reconocido esta verdad sublime y fundamental, ni ha alcanzado esta exaltadísima estación, será agitado por los vientos de la duda, y los dichos de los infieles perturbarán su alma. Aquel que haya reconocido este principio será dotado de la más perfecta constancia. [74]

Este pasaje es indudablemente una provocación que debe ser vista a la luz de las “lluvias de pruebas” “de Su reino de gloria”, [75] el propósito divino por el cual “lo verdadero debe ser distinguido de lo falso, y el sol de la sombra” [76] Bahá'u'lláh en otra parte habla de "Los temores y agitación que la revelación de esta ley provocarían en los corazones de los hombres". [77] Pruebas similares ocurrieron en dispensaciones anteriores. [78]

Infalibilidad conferida (al-'isma al-sifátíya) [79]

Hay una diferencia categórica a la infalibilidad esencial: la infalibilidad conferida cubre sólo una de las dos categorías de 'isma, la imposibilidad de caer en el error, y la infalibilidad de juicio. La infalibilidad conferida a una institución no implica libertad del pecado, impecabilidad y pulcritud. [80] En la Fe Bahá’í la infalibilidad ha sido conferida exclusivamente al Guardián en su función como el interprete autorizado de la escritura sagrada y a la Casa Universal de Justicia. [81]

Refiriéndose al Guardián y a la Casa Universal de Justicia, el Testamento de ‘Abdu’l-Bahá proclama:

El guardián de la Causa de Dios, así como la Casa Universal de Justicia… se encuentran bajo el cuidado y protección de la Belleza de Abhá, bajo el amparo y guía infalible de Su Santidad, el Exaltado [82] ... Cualquier cosa que ellos decidan es de Dios. [83]

Y con referencia a la Casa Universal de Justicia se declara que esta institución ha sido hecha "la fuente de todo bien y libre de todo error” [84] por Dios y cualquier cosa que decida es "la Verdad y el Propósito de Dios Mismo” [85] Bahá'u'lláh ha dado la seguridad que, "Dios ciertamente, les inspirará con todo lo que Él desee” [86] Aquí, el carisma de la infalibilidad no descansa sobre la comunidad como un todo (como en la Iglesia Católica) [87] y no particularmente sobre los miembros de la Casa, sino sobre el oficio, [88] el que constituye el objetivo, límite inherente de la infalibilidad. [89] Es por lo tanto, importante en esta coyuntura considerar la cuestión crítica de los límites inmanentes de la infalibilidad conferida, para clarificar los principios envueltos.

La pregunta es si absolutamente todo lo escrito y hablado por el Guardián reclama ser libre de error, y, similarmente, si todo lo decidido por la Casa Universal de Justicia, incluso tragar que las decisiones administrativas diarias sobre materias triviales, están gobernadas por el dictum de 'Abdu'l-Bahá, ¿"Cualquier cosa que decidan es de Dios”? [90] ... Cualquier cosa que ellos decidan tiene el mismo efecto que el Texto mismo". [91] En otros términos, ¿la infalibilidad se confiere a estas instituciones sin restricción o tiene límites inherentes?

La magnitud de la infalibilidad conferida

Es más fácil definir la magnitud de la infalibilidad conferida en el caso de la Guardianía que de la Casa Universal de Justicia, porque Shoghi Effendi mismo definió los límites de la infalibilidad conferida en la Guardianía. Su infalibilidad estaba restringida a la esfera de su poder interpretativo (auctoritas interpretationis) [92] y a su oficio, es decir, a su interpretación autoritativa de la escritura [93] y su papel como protector de la Fe. Más allá de estas funciones el Guardián no era infalible explícitamente, [94] y de hecho el no tomó decisiones acerca de algo “que no esta en las enseñanzas". [95] Hasta donde los hechos registrados están involucrados, su trabajos históricos no caen dentro de la esfera de su autoridad interpretativa y por tanto no cubiertos por este carisma; sin embargo, en esas partes de sus escritos históricos que constituyen "teología narrativa", donde es "su interpretación de significación teológica de eventos históricos" [96] que es a la vanguardia, este carisma es, de hecho, puesto para tener presente.

No hay ninguna declaración explícita en la escritura o en los escritos de Shoghi Effendi acerca de las esferas específicas en las cuales se otorgue infalibilidad a las funciones de la Casa de Justicia. [97] Ninguna declaración sobre el tema ha sida elaborada aún por la misma Casa Universal de Justicia. De hecho, es escasamente probable que alguna declaración oficial sea emitida, ya que, como veremos después, a pesar de que ésta es una cuestión con implicaciones psicológicas de largo alcance sobre la conciencia de los creyentes y las instituciones, no tiene relevancia para la autoridad legal de dicho cuerpo supremo, autoridad que deriva simplemente del hecho que ha sido ordenada por Bahá'u'lláh. La estricta obediencia que los creyentes tienen que rendir a esta institución, como fue expresado en la Voluntad y Testamento de 'Abdu'l-Bahá, "Quienquiera no obedece a él o a ellos, no ha obedecido a Dios”, [98] no está basada en su carisma especial.

Pienso que, análoga a la interpretación auto-restringida de Shoghi Effendi, la infalibilidad conferida a la Casa Universal de Justicia no se extiende a todas sus acciones, sino cubre sólo esas funciones que son explícitamente mencionadas en el Testamento de 'Abdu'l-Bahá. Éstas son todas acciones de legislación suplementaria sobre materias que no están mencionadas expresamente en el Libro, [99] incluyendo las decisiones en problemas que han causado diferencias, cuestiones que son oscuras y asuntos de relevancia universal.

Razones para una interpretación restrictiva

Varios factores pueden apoyar esta interpretación de la infalibilidad conferida a la Casa de Justicia. El punto de partida de nuestro discurso es el hecho que la Casa Universal de Justicia posee la plenitud de poder jurisdiccional, comprendiendo funciones ejecutivas (administrativas), judiciales y legislativas, mientras que el Guardián ha sido investido con el poder de interpretación. Hay una separación estricta de los dos poderes en medio de los dos pilares del orden. [100]

Desde el comienzo mismo, la Casa de Justicia fue prevista como cuerpo legislador e investida con la función de legislación suplementaria. Las normas del libro que constituyen la ley de Dios son válidas e inalterables por al menos mil años, [101] y se han formulado por lo tanto en un nivel más abstracto. [102] La Casa de Justicia ha sido facultada para elaborar estas leyes y proveer leyes subsidiarias según los requerimientos de una sociedad en constante cambio por medio de la promulgación de legislación suplementaria.

La futura evolución de la ley Bahá'í no vendrá, como fue el caso en el Islam, por medio de la interpretación autoritativa de los “eruditos” (al'ulamá'), [103] sino a través de legislación suplementaria de un cuerpo legislativo autorizado, que está demás autorizado para abrogar sus propias leyes y para adaptar su propia legislación a las exigencias de un mundo en constante cambio. Así la ley Bahá'í ha sido provista "con un elemento esencial de flexibilidad." [104] La ley sagrada Bahá'í está constituida por ambas, las leyes que Bahá'u'lláh ha dado a su pueblo en el Kitáb-i-Aqdas que son el núcleo de la ley de Dios, y las leyes suplementarias promulgadas por la Casa Universal de Justicia.

Otro factor que apoya esta interpretación es el testimonio proporcionado en las fuentes escritas. Siempre que el cuerpo supremo es mencionado en el texto sagrado o referido en los escritos de Shoghi Effendi está en el contexto de asuntos "que no han sido reveladas explícitamente en el libro", [105] es decir asuntos que no son cubiertos por el texto sagrado necesitan ser regulados por legislación. Esto se hace evidente por la "octava hoja" del Kalímát-i-Firdawsíyyih donde Bahá'u'lláh define las funciones y competencias de la Casa de Justicia y promete para este cuerpo la asistencia del Espíritu Santo:

Incumbe a los Fideicomisarios de la Casa de Justicia reunirse en consejo para tratar de aquellas cosas que no han sido reveladas explícitamente en el Libro y para hacer cumplir lo que a ellos les resulte aceptable. Dios, ciertamente, les inspirará con todo lo que Él desee, y Él, en verdad, es el Proveedor, el Omnisciente [106]

También en Ishráqát Bahá'u'lláh indudablemente se refiere a la legislación cuando, después de haber rendido tributo a los “dos pilares, recompensa y el castigo” como la “fuente de vida para el mundo” y después de haber mencionado que "para cada día hay un nuevo problema y que para cada problema hay una solución adecuada”, Él continua: “tales asuntos deben remitirse a la Casa de Justicia para que los miembros de la misma actúen de acuerdo con las necesidades y exigencias de los tiempos”. [107] Él también se refiere a la legislación cuando declara brevemente después que “todos los asuntos de Estado deben ser remitidos a la Casa de Justicia”. [108] Lo mismo es verdadero cuando Bahá'u'lláh, relaciona con el tema de interés, dice que Él "se ha abstenido de fijas sus límites” [109] y encomienda “la dirección de estas cuestiones” a los “hombres de la Casa de Justicia” [110]

Siempre que ‘Abdu'l-Bahá menciona a la Casa Universal de Justicia es claro que el propósito de este cuerpo es futura legislación. [111] El define en su testamento el propósito, competencias y funciones de la Casa de Justicia, "la fuente de todo bien y libre de todo error:" [112]

Todo debe ser referido a este cuerpo. Éste promulga las ordenanzas y reglamentos que no se encuentren en el explícito Texto Sagrado. Por medio de este cuerpo han de resolverse todos los problemas difíciles… Esta Casa de Justicia promulga las leyes y el gobierno [hukúmat] las ejecuta. [113]

Todos deben volverse hacia el Libro Más Sagrado, y todo lo que no esté anotado expresamente allí debe ser referido a la Casa Universal de Justicia. Aquello que dicho cuerpo apruebe, ya sea por unanimidad o por mayoría, es por cierto la Verdad y el Propósito de Dios Mismo. [114]

... Incumbe a estos miembros (de la Casa Universal de Justicia)… deliberar sobre todos los problemas que han causado diferencias, cuestiones que no estén claras y asuntos que no se hallen registrados explícitamente en el Libro. [115] Cualquier cosa que ellos decidan tiene el mismo efecto que el Texto mismo… La Casa de Justicia es a la vez la que promulga y deroga sus propias leyes. [116]

Las referencias de Shoghi Effendi sobre la Casa Universal de Justicia no dejan duda de que el propósito fundamental de este cuerpo es "llenar aquellos vacíos que el autor del Kitáb-i-Aqdas ha dejado deliberadamente en el cuerpo de Sus ordenanzas legislativas y administrativas;" [117] que la Casa Universal de Justicia "ha sido investida con la función de legislar en materias no reveladas expresamente en las enseñanzas", que ésta tiene el "exclusivo derecho y prerrogativa... de pronunciarse y deliberar y dar el juicio final sobre aquellas leyes y ordenanzas que Bahá'u'lláh no ha revelado expresamente." [118]

Ya que la Fe Bahá’í esta aún "en su infancia" [119] y no ha alcanzado "la plenitud de su poder", [120] existe poca necesidad para la Casa de Justicia de ejercer sus poderes legislativos. De hecho, hasta ahora ha habido poco en el sentido de la legislación. Las únicas promulgaciones hechas por la Casa Universal de Justicia que puedo discernir que constituyen actos de legislación fueron:


  1. Su declaración el 6 de octubre de 1963 que el oficio del Guardián quedaba permanentemente vacante, [121]

  2. El establecimiento del Cuerpo Continental de Consejeros en su mensaje al mundo Bahá’í del 24 de junio de 1968, [122]

  3. La promulgación de la Constitución de la Casa Universal de Justicia el 24 de noviembre de 1972, [123]

  4. El establecimiento del Centro Internacional de Enseñanza en su mensaje del 8 de junio de 1973, [124]

  5. La promulgación de la ley del Huqúqu'lláh en su mensaje del Ridván de 1991,

  6. La promulgación de las provisiones rituales del Kitáb-i-Aqdas referentes a las oraciones obligatorias, ayuno y dhikr en su anuncio al mundo Bahá'í el 28 de diciembre de 1999.

Las actividades de la Casa Universal de Justicia han sido, hasta ahora puramente administrativas en naturaleza, con la excepción de aquellas decisiones judiciales hechas en base del artículo VIII de su constitución. Puesto que Shoghi Effendi antevió un tiempo cuando "cortes Bahá’ís constituidas oficialmente” existirían, [125] surge la pregunta sobre si la Casa de Justicia retendrá su función judicial como se fija en su constitución. En el curso del tiempo, las funciones judiciales y ejecutivas de esta institución ciertamente darán camino a su tarea principal de legislación, cuya importancia se incrementará constantemente.

Debe notarse que las esferas de competencia mencionadas en el texto sagrado con la legislación suplementaria, es decir para resolver "todos los problemas difíciles", [126] para “deliberar sobre problemas que hayan causado diferencias, cuestiones que son obscuras," [127] tienen que ser tenidas en cuenta como funciones legislativas. [128] El contexto [129] revela claramente que esto no se refiere a decisiones ad hoc ejecutivas/administrativas o judiciales, sino a decisiones que son de relevancia general, universal.

El hecho que la dirección neumática, guía infalible, [130] ha sido prometida por Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá en el contexto de aquellos pasajes de los escritos que definen la competencia legislativa de este cuerpo, y está acompañada en cada ocasión por una referencia al “Libro” o el “Texto Sagrado”, [131] es un fuerte apoyo para la sugerida interpretación restrictiva según la cual la infalibilidad cubre únicamente los actos de legislación. [132] El "Libro", el "Texto Sagrado", es de validez universal. Por esto, puede concluirse que sólo aquellas decisiones son “infalibles” que son también de validez universal, mientras que las decisiones concernientes a casos individuales no están cubiertas por este carisma, porque o tienen relevancia legal para la comunidad mundial.

Una tercera razón para sostener una interpretación restrictiva de la infalibilidad conferida se relaciona con ciertos argumentos lógicos. Como cualquier otro cuerpo de decisión autoritativa la Casa Universal de Justicia es dependiente de la información, [133] pero la calidad de esta información varia de acuerdo al nivel sobre el que la decisión es hecha. En los niveles ejecutivo y judicial, el conocimiento de hechos históricos de un caso específico es requerido, mientras que en el nivel legislativo lo que es requerido es un conocimiento general de las materias a ser reguladas.
Para la primera categoría, la determinación de hechos históricos, la Casa de Justicia es dependiente de otros. La información factual necesaria para las decisiones ejecutivas y judiciales es recolectada por instituciones subordinadas o individuos. Una decisión infalible requeriría que, en cada caso, la información factual provista fuera absolutamente libre de error. ¿Cómo podría ser eso posible? No puede haber garantía que todos los hechos relevantes para la decisión son en verdad compilados, y que éstos son evaluados correctamente para su importancia respectiva antes de ser transmitidas a la Casa Universal de Justicia. Si esto no puede ser garantizado, entonces no puede haber garantía sobre la absoluta exactitud de las decisiones hecha en estos niveles. La exactitud de cualquier decisión en tal caso es condicional: depende de la exactitud y absoluta fiabilidad de la información provista concerniente al asunto en mano. Infalibilidad condicional, sin embargo es una contradicción en términos. Una decisión que está basada hechos relevantes fragmentarios o trasmitidos equivocadamente no puede garantizarse ser corregida. Las declaraciones de la Casa Universal de Justicia de que una decisión puede ser "corregida" cuando "nuevos hechos emerjan" [134] confirman esta interpretación.

La situación es diferente en el caso de legislación (eso es, el establecimiento de normas abstractas generales) y de decisiones sobre asuntos específicos de relevancia universal. [135] En estos casos, la decisión es hecha al nivel abstracto de normas; es independiente de cualquier caso histórico concreto y la determinación de sus hechos relevantes. Lo que es requerido es información general. Aquí también, la Casa Universal de Justicia necesita inquirir en las condiciones de todos los aspectos del asunto a ser regulado y conocer las implicaciones dogmáticas legales [136] de legislación. Sin embargo, la legislación no es dependiente de la clarificación de datos históricos y la provisión de hechos por otras instituciones o individuos que siempre permanecen falibles. La Casa de Justicia es así independiente de los actos necesariamente falibles de otras instituciones o individuos. Esta independencia del cuerpo supremo es una precondición lógica para una decisión que es libre de error.

¿Cual es el propósito de una legislatura infalible? El sello de inmunidad al error significa que la ley que pasa por la Casa Universal de Justicia constituye ley sagrada, que es cualitativamente diferente de cualquier ius humanum y está atribuida en la jerarquía de ley a la ley divina (ius divinum). [137] La infalibilidad está expresada en diferentes categorías. [138] La esfera de interpretación está gobernada por las categorías “verdadero-falso". Una interpretación infalible es una que es absolutamente “verdadera”; es una manifestación de la verdad divina. La ley promulgada por una legislatura infalible no es “verdadera” sino “justa”. Por lo tanto, una legislación infalible significa una promulgación de normas legales que están de acuerdo con la justicia divina. Ambos la ley divina de la revelación y las leyes que resultan de la legislación suplementaria de la Casa Universal de Justicia constituyen aquella justicia divina, el advenimiento de la cual Bahá'u'lláh ha profetizado: “el reinado de la justicia se establecerá, sin duda, entre los hijos de los hombres y el fulgor de su luz envolverá a toda la tierra”. [139]

Las decisiones infalibles son “la Verdad y el Propósito de Dios mismo”, [140] son manifestaciones de la voluntad divina. En principio, tales decisiones son inalterables para los seres humanos como la voluntad de Dios. Así como la voluntad de Dios no puede ser “corregida”, los actos infalibles no están sujetos a “corrección”.

Las interpretaciones del Guardián de los escritos sagrados son infalibles – puesto que son “de Dios” – inalterables hasta la siguiente revelación divina. La legislación de la Casa de Justicia es infalible y – ya que sus leyes son "la verdad y el Propósito de Dios Mismo” [141] – no estarían sujetas a abrogación teniendo a ‘Abdu’l-Bahá que no ha proveído una provisión explícita en Su Testamento, según el cual la Casa Universal de Justicia tiene no sólo el poder de "promulgar leyes que no se encuentren explícitamente mencionadas en el Libro", sino también "el poder de anular las mismas". [142] Sólo por virtud de esta cláusula salvatoria es la Casa de Justicia facultada para abrogar su propia legislación y para adaptar la ley "a las exigencias del tiempo" [143] de manera que ésta es "el Iniciador y Abrogador de sus propias leyes". [144]

Si uno extiende la infalibilidad de las decisiones de la Casa de Justicia en la esfera de sus poderes administrativos, ejecutivos y judiciales, este cuerpo no estaría facultado para corregir sus propios juicios cuando hayan emergido nuevos hechos, ya que el texto no contiene tal provisión explícita para las decisiones fuera de la legislación suplementaria. Este resultado sería inaceptable. Pienso que este es un argumento más para mi visión de que las decisiones ejecutivas y judiciales no están cubiertas por la infalibilidad y por consiguiente están sujetas a cambio.

En este contexto debe notarse que la abrogación de una ley dada por la Casa Universal de Justicia para sustituirla por una nueva ley que es apropiada a las condiciones cambiadas, y la cancelación de una decisión en la esfera de los poderes ejecutivos o judiciales porque nuevos hechos emergen, tienen cualidades diferentes. Por la abrogación de una de sus leyes la Casa de Justicia no "corrige" su anterior legislación, está más bien adaptándola a las condiciones cambiantes en la tierra. [145] 'Abdu'l-Bahá ha dejado en claro que solo “circunstancias que han cambiado profundamente y condiciones que han sido alteradas" legitiman la abrogación y adaptación de la Casa de Justicia de sus propias leyes a las “exigencias del tiempo”. [146] Un periodo relativamente largo ha sido previsto, ya que 'Abdu'l-Bahá habla sobre "otra Casa de Justicia" (tal vez sólo después de un completo cambio de su membresía) y ejemplifica esto con "cien años". No existe contradicción entre estos dos actos de legislación, cada uno fue perfectamente apropiado a las condiciones del tiempo.

El cambio de una decisión relacionada con los poderes administrativos y judiciales de la Casa en la misma material después que nuevos hechos hayan emergido es de una diferente calidad. Sin embargo, si uno le da una mirada, el cambio debido a nuevos hechos es una corrección. Hay dos juicios contradictorios de los cuales sólo uno puede ser real. Si uno clama infalibilidad para todas las decisiones administrativas y judiciales de la Casa de Justicia, se levanta una pregunta crucial acerca de si uno puede cubrir de una manera razonable con decisiones contradictorias de la misma Casa de Justicia en el mismo asunto. ¿Cómo uno puede escapar a este dilema lógico? Pienso que el reclamar la infalibilidad para ambas decisiones es insostenible; no puede ser mantenido sin violar los principios del pensamiento lógico.

La "infalibilidad" de una decisión errónea y por lo tanto corregida no puede ser sostenida por medios del argumento sofisticado que la decisión (errada) haya sido libre de error si los nuevos hechos sobre la que se ha basado han sido corregidos. Esto equivaldría a una mera infalibilidad hipotética, por lo cual no es la decisión misma que es infalible, sino más bien el proceso por el cual se arribó a tal decisión. Esta clase de argumento reduciría el principio a una absurdidad. Así el hecho que tales decisiones estén sujetas a corrección me parece que constituyen otro argumento racional que estas decisiones no están cubiertas por el carisma conferido de la infalibilidad.

Un cuarto apoyo para esta visión se deriva de las implicaciones del reclamo de una infalibilidad ilimitada. Tal reclamo tendría consecuencias de largo alcance. Implicaría que las decisiones en incluso las más triviales, asuntos de rutina estén cubiertas por la infalibilidad. ¿Debe, por ejemplo, el nombramiento de una persona responsable de ciertas funciones en el Centro Mundial ser visto como una decisión “infalible”, y la encarnación de la voluntad de Dios con el resultado que este nombramiento tenga “el mismo efecto que el Texto mismo? [147] ¿Debe tal decisión ser una de “las ordenanzas y regulaciones que no se encuentran explícitamente en el texto sagrado”? [148] ¿Que si el individuo nombrado a la posición fuera a fallar en el cumplimiento de lo que ha sido esperado por ellos? Reclamar este carisma por tales cosas lo reduciría ad absurdum y trivializaría la voluntad de Dios y el augusto concepto de la infalibilidad. Esta no puede ser la intención del texto.

Pienso que es obvio que la infalibilidad no puede ser reclamada para decisiones en asuntos relativamente triviales. [149] Si uno trata de excluirlas y restringir la esfera de la infalibilidad a asuntos más esenciales, [150] se eleva la cuestión sobre el criterio para delinear los límites para aquellas decisiones administrativas o judiciales para las que la infalibilidad debe ser mantenida. No puedo ver tal criterio.

Reclamar infalibilidad para virtualmente todo lo que ha sido decidido por la Casa Universal de Justicia, sin excepción, sería en mi opinión extremadamente arriesgado y absolutamente imprudente. Tal interpretación de la infalibilidad de la Casa de Justicia es insostenible e indefendible y podría convertirse fácilmente en su talón de Aquiles. Hay indudablemente muchas gente buscando celosamente y haciendo grandes esfuerzos por encontrar un solo error que sería suficiente para desaprobar empíricamente y por todo el tiempo la infalibilidad de la Casa de Justicia. Un solo error sería suficiente para una “falsificación” del reclamo de la infalibilidad. [151] Estoy seguro que una interpretación extensiva de este concepto llevaría a interminables interrogantes y discusiones irresolutas, y los Bahá'ís se sentirían constantemente obligados a refutar las prolongadas acusaciones.

Además, tal concepto de infalibilidad tiene también implicaciones psicológicas de largo alcance que afectan la conciencia de los creyentes. [152] Una irreflejable, incluso mágica visión de la guía infalible que ha sido conferida a la Casa de Justicia prevalece actualmente en la comunidad. [153] Algunos imaginan que la comunidad está en posesión de algún tipo de Oráculo Délfico, al cual todos pueden recurrir siempre que estén en una encrucijada. Esta es una actitud absolutamente inaceptable que promueve la frecuente inclinación de evadir la elaboración de la propia decisión y escapar a la responsabilidad de uno sometiendo asuntos difíciles a la Casa Universal de Justicia para conseguir "guía infalible".

Esta actitud y forma de pensar es irracional. Además revela que uno presupone que la Casa Universal de Justicia no opera de una manera racional y no decide después de haber conducido una consulta racional, sino más bien actúa como un mero recipiente, transformador y portavoz del Espíritu Santo; que sus decisiones son revelacionales en carácter. En verdad, las decisiones no vienen a través de inspiración cuasi-profética ("quasi per inspirationem", "Divino afflante spiritu"). En lugar de eso, ellas son alcanzadas en el curso de un extenso proceso racional en el cual, subsiguiente a la clarificación de las directrices normativas establecidas en la escritura y el establecimiento de los hechos relevantes, un proceso formal de consulta lleva a un consenso de opinión y finalmente a una decisión alcanzada por el voto de la mayoría o por unanimidad. Esto significa que el Espíritu Santo no actúa como deus ex machina. La información en cada decisión debe ser preparada y cada decisión debe estar sujeta a consulta. Shoghi Effendi ha expresado esto en una declaración incontrovertible: Ellos pueden, más bien deben, enterarse de las condiciones prevalecientes dentro de la comunidad, pesar desapasionadamente en sus mentes los méritos de cualquier asunto presentado a su consideración,” luego “En actitud de oración, deben seguir los dictados y los impulsos de su conciencia”. [154] Así, como la Casa Universal de Justicia ha declarado expresamente [155], la infalibilidad no es sinónimo de omnisciencia, ni impide la consulta racional y el discernimiento.

Según Bahá'u'lláh, la humanidad ha "alcanzado la edad de la madurez", [156] y yo pienso que tales expresiones de irracionalidad y oscurantismo como las mencionadas arriba no son un signo de madurez sino más bien de propia inhabilitación y desprecio por la razón humana ('aql), la que – junto con la sabiduría y prudencia (hikmat [157]) – ha sido tan alabada por Bahá'u'lláh [158] y 'Abdu'l-Bahá. [159]

Los límites de la infalibilidad conferida a la Casa de Justicia deberían ser compatibles con la razón. El carisma debería ser reflejado sobre la intención de arribar a un entendimiento que no implique un sacrificium intellectus. El creer en la infalibilidad conferida a una institución con ciertos límites inmanentes, el creer que los actos legislativos son inmunes de error por virtud de guía divina, el creer que la voluntad de Dios se manifiesta en ellos según la promesa de guía infalible es un acto de fe que no esta en contradicción con la razón humana.

Aspectos de la guía divina (hudá)

La visión expresada aquí no tiene consecuencia para la autoridad legal de la suprema Casa de Justicia. Esta autoridad – como se ha señalado – no está basada en su carisma especial, sino simplemente es el resultado del hecho que esta institución ha sido ordenada por Bahá’u’lláh. Ya que este es el cuerpo supremo, tiene la última palabra [160] en todas las esferas de sus poderes. Todo lo que la Casa de Justicia decida tiene que ser obedecido. Esta obediencia a las dos instituciones supremas, el Guardián y la Casa Universal de Justicia, ha sido enfatizada por 'Abdu'l-Bahá en lenguaje inequívoco:

Quienquiera no obedece a él o a ellos, no ha obedecido a Dios; quienquiera se rebela contra él o contra ellos, se ha rebelado contra Dios; quienquiera se opone a él (o a ellos), se ha opuesto a Dios; quienquiera contiende con ellos, contiende con Dios… ¡Que la ira, la indignación feroz y la venganza de Dios caigan sobre él! [161]

La infalibilidad conferida a la suprema Casa de Justicia llega lejos más allá de su autoridad de tener la última palabra en todas las materias (no entiendo esta frase). Por virtud de su guía infalible la comunidad Bahá’í está permanentemente en posesión de una institución que por su legislación asegura "la continuidad de aquella autoridad Divinamente nombrada que fluye desde la Fuente de nuestra Fe” y salvaguarda “la unidad de sus seguidores”. [162]

Una objeción podría hacerse: ¿Resulta esta interpretación restrictiva en una reducción de la guía divina que está otorgada a este cuerpo supremo, si sus decisiones en asuntos administrativos y judiciales están excluidos de la esfera de la infalibilidad conferida? Pienso que no.

La guía Divina tiene tres aspectos diferentes. El término árabe hudá se usa en el Qur'án para significar la revelación divina, es decir, del Qur'án mismo, del cual se dice, "Ésta es un Libro, exento de dudas, como guía para los temerosos de Dios". [163] Este Libro es la guía divina para el "recto sendero" [164] para aquellos quienes creen. Además de eso, Dios otorga guía en todos los asuntos a aquellos quienes se vuelven a él. [165] Más allá de esta guía individual hay la guía que ha sido prometida en esta dispensación a las instituciones de la comunidad. Puedo observar dos categorías de guía divina en los escritos:


  • una guía divina general que es prometida a todos los cuerpos electos, la que es relativa, ya que depende de ciertas precondiciones, "requisitos principales para ellos que tomen consejo juntos" [166] y

  • una guía divina específica conferida a los pilares gemelos la que es absoluta, porque no esta hecha dependiente de condiciones previas. Esta guía divina absoluta es infalibilidad.

En contraste a la guía divina absoluta, la relativa no excluye el error. Ahora, las decisiones de la Casa Universal de Justicia que han sido tomadas dentro de la esfera de su legislación pueden ser canceladas. No obstante, uno puede presuponer que los miembros de esta institución suprema son fuertemente motivados para encontrar estos sublimes “requisitos principales” enumerados por 'Abdu'l-Bahá y que esta institución comparte esa guía divina general, indudablemente en grado superior que todos los cuerpos electos subordinados.

Tomando esta proposición por concedida, las consecuencias prácticas de la infalibilidad restrictiva para los creyentes sería insignificante: ellos pueden continuar considerando a la Casa de Justicia como divinamente guiada, como una fuente de guía divina, y podrían no obstante admitir que en un caso especial esta guía (relativa) no podría operar porque la Casa de Justicia fue informada equivocadamente o no totalmente informada. Esta sería una posición inexpugnable contra toda crítica y todo esfuerzo para negar el concepto de infalibilidad (conferida) por argumentación empírica. En lugar de decir "Nosotros tenemos un cuerpo infalible”, uno diría entonces "Nosotros tenemos un cuerpo divinamente guiado que es infalible en la esfera de legislación". El esquema perfilado en la figura debajo podría ser útil para un mejor entendimiento de mis opiniones.

Por contraste, a todas las otras decisiones hechas por instituciones, las “Casas de Justicia” locales y nacionales, les es también prometida guía divina, pero sólo bajo ciertas circunstancias legalmente inaveriguables que han sido definidas por 'Abdu'l-Bahá. [167] No les ha sido conferida infalibilidad. Una indicación que los cuerpos locales y nacionales no comparten de este carisma es el hecho que ambos sus estatutos de gobierno y la constitución de la Casa Universal de Justicia [168] incluyen derechos de revisión y recurren para asegurar que las decisiones erróneas puedan ser revisadas. Tales derechos serían superfluos y sin sentido si las decisiones de las asambleas locales y nacionales fueran también una expresión de la voluntad divina.


Figura 1. Aspectos de la guía divina

El propósito de una interpretación restrictiva

Mi propuesta de una interpretación restrictiva del concepto de la infalibilidad no debe interpretarse equivocadamente como un intento para ajustar oportunistamente un concepto que tiene connotaciones negativas en nuestra sociedad secular y considerado como una provocación por contemporáneos escépticos para hacerla aceptable a la conciencia de la gente que son “débiles y están muy alejadas de la voluntad de Dios”. [169] La aceptación general no es ciertamente el sello de la verdad. Algunas normas del Kitáb-i-Aqdas (tales como penal capital en casos de asesinato e incendio, la estigmatización del ladrón, la prohibición del adulterio, contacto sexual pre y extramarital (ziná') y actos de homosexualidad (liwáth) son percibidos como un bofetón en la cara para el público en general (especialmente en Europa).

No es mi intención negar o reducir nada que ha sido conferido sobre la Casa de Justicia por el texto sagrado, socavando involuntariamente de este modo su autoridad espiritual. Mi objetivo es más bien examinar las Fuentes para lograr un mayor entendimiento de las provisiones de Bahá'u'lláh y 'Abdu'l-Bahá y una respuesta racional que satisfaga una cuestión crucial. Mi único propósito en tocar los diferentes aspectos de este asunto fue apologético: para hacer la Fe y la autoridad de la Casa invulnerable en contra de los ataques, el criticismo cínico de aquellos despreciativos de la religión y lo ridículo de las críticas ofreciendo una interpretación que es inexpugnable y puede ser aceptada como razonable para la gente de buena voluntad.

Debemos tener una clara visión de un término de implicaciones de largo alcance, para que seamos capaces de explicarlo a otros y defenderlo en contra de las objeciones de nuestros contemporáneos escépticos. Un abierto intercambio de visiones y opiniones sobre este asunto debería tener lugar en la comunidad. Esta contribución es considerada un paso hacia tal discusión. Los problemas a los que estamos enfrentando no pueden ser resueltos haciendo del asunto un tabú y dejando el campo a aquellos quienes cuestionan todo el concepto de la infalibilidad y están intencionalmente socavando la autoridad espiritual de la Casa de Justicia. Un discurso crítico es la manera para clarificar tales asuntos. Semejantes discursos teológicos no deberían ser mal interpretados como “vanas disputas", [170] como “investigación de vanidades inútiles", o como "debates vacíos, estériles" y “divisiones inútiles y disputas". [171] La declaración de 'Abdu'l-Bahá según la cual "La chispa reluciente de la verdad brota sólo después del choque de opiniones divergentes” [172] es una verdad común y no sólo válida en el contexto de la consulta dentro de las asambleas. Como la Casa Universal de Justicia ha enfatizado, los Bahá'ís deben aprender a vivir con una variedad de opiniones teológicas. [173]